
La última vez que me quedé de ver contigo me dió mucho tiempo para pensar. Estaba sentada, viendo cómo se movían las hojas de los árboles, y observando a la gente que pasaba perdida en su propio mundo, y mi mente divagaba. Pensaba en ti? Claro que pensaba en tí. Mis pensamientos no podían apartarse de tu persona.
Llegarías, no llegarías... Ya no importaba, realmente. Creo que siempre me has dejado claro que el cumplir con una cita no es tu fuerte. Que triste que así sea.
Pero está bien. Creo que, erróneamente, me he acostumbrado a que siempre me dejes plantada. Tu ya tienes una nueva vida, nuevos amigos, nuevas gentes en tu vida a los que debes mantener contentos... pero, y yo que? No soy tu amiga? no merezco parte de ese tiempo?
Me parece tan triste que lo que alguna vez fue una de las mejores amistades que yo he tenido, ahora se reduce a nada...
El día de mi cumpleaños me enviaste una felicitación, asi que yo ahora hago lo propio, deseándote que haya sido un día maravilloso, que te la hayas pasado muy bonito y que al menos hayas tenigo un poco de paz interior...
Te quiero mucho, niña. En verdad me hace falta tu amistad.
Gracias por todo, Mony.
Mary