Reseñas de Libros, Películas. Journal, vida diaria.
Visiones
Qué tanto puede contar un persona
que ha vivido sobre la tierra desde 1985??
Muchos podrían suponer que muy poco,
pero existimos algunas excepciones que rompemos esa regla.
Hi. My name is Marissa and this is me...
Nota
Muchas de las imágenes de este Blog fueron tomadas de internet y pertenecen a sus respectivos dueños, a excepción de mis fotos personales... No tengo intención de hacerme pasar por dueña de lo que no es mío, ni violar ninguna ley de copyright... Si desean que retire alguna imagen suya, háganmelo saber y lo haré con gusto... Disfruten mi Blog...
Empacar de nuevo... ESTO APESTA!!! Como ya les había comentado, de nuevo estamos indagando en busca de (esta vez, y gracias a todos los cielos) una casa, por lo tanto he de ponerme a empacar lo antes posible, pues la idea es irnos de aqui antes de que acabe el año. Esta noche, Danny empezará a traerme cajas, para poder guardar las cosas que menos utilizo, y que es por lo general lo que al final andas olvidando en la mudanza... Lo cual se3 convierte en tarea interminable, pues yo suelo tener mi casa LLENA de cachivaches... Monitos, peluches, cajas para regalo, películas VHS, cassetes, cuadros, fotos a morir, revistas de los 90´s, mis millones de libros, etc, etc, etc...
Muchas veces, la gente me ha dicho que me encanta la basura. Que me encanta vivir entre tiliches (término mexicano para decir que algo no tiene utilidad alguna, pero por alguna extraña razón de la vida, lo guardamos), y que debería deshacerme de todo eso. Y es cierto. Me encanta recolectar cosas, guardar aquel par de boletos de entrada al cine, la servilleta que utilizé en mi primera cita con Danny, o viejas fotos de compañeros de escuela que jamás volví a ver.
Pero no podría deshacerme de todo eso!!! Son MIS recuerdos!! Cada cosa que conservo tiene un significado, un recuerdo, un pensamiento que me saca ya sea una lágrima o una sonrisa... No podrían arrancarme mis recuerdos aunque me torturaran... Creo que mis recuerdos son lo más hermoso que conservo de la gente que he querido... Y nunca renunciaré a ellos. Jamás.
Ya era muy necesario escribir una entrada respecto a este tema. La gente que me conoce bien sabe lo importante que es para mí este tema. Desde muy pequeña vi "La Lista de Schindler", y fue un momento que cambió mi vida. Comencé a leer acerca del tema, libros de testimonios y, por supuesto, me leí cuatro o cinco veces seguidas "El Diario de Ana Frank". Conforme fui creciendo, fui investigando más y más, horrorizándome a la vez con los datos más escalofriantes acerca de este momento en la historia. Las mejores películas de horror de la historia quedan eclipsadas ante la barbarie sucitada en este período del tiempo. Incluso ahora, al reunir y escribir esta entrada para ustedes, no puedo evitar que las lágrimas rueden por mi rostro.
Durante el Holocausto fueron asesinados unos seis millones de judios, de todas las edades y de todas las capas sociales. Otros cientos de miles que se salvaron porque encontraron un escondite y empuñaron las armas asi como los remanentes en los campos de concentracion no quisieron regresar, en su mayoria, a su vieja residencia, a la tierra de los sepulcros; Se negaron a reiniciar una vida en el exilio. Los pocos judios que sobrevivieron de esa epoca de tinieblas, de suplicio y de crimen, que volvieron a su lugar de residencia anterior, fueron acogidos con ira y con odio; A muchos de esos sobrevivientes las bandas polacas les dieron muete enseguida despues de la liberacion.
Los remanentes desaparados y exhaustos por el padecimiento libraron una lucha tesonera por su derecho a emigrar a la tierra de Israel y llevar alli una vida libre. Formaron el contingente pionero y temerario de la "Hapala" - el movimiento que se esmero por trasladar a los judios al pais de sus ancestros - y fueron un factor central en la lucha politica por la creacion del estado de Israel independiente. Un numero apreciable de esos remanentes, por cierto, llego al pais y reconstruyo su vida.
Como comenzó todo
El 30 de enero de 1933, Adolfo Hitler fue nombrado Canciller, la posición de más poder dentro del gobierno Alemán, por el presidente Hindenburg, quien esperaba que Hitler pudiera guiar a la nación fuera de la gran crisis económica y política en la que Alemania se encontraba hundida. Hitler era el líder del fuerte Partido Obrero Alemán Nacional Socialista (conocido también como el Partido Nazi); en 1933 era uno de los partidos políticos más fuertes en Alemania, y a pesar del sistema multi-partidista del país, el Partido Nazi obtuvo una pluralidad del 33% de los votos en las elecciones de 1932 para el parlamento alemán.
Una vez en el poder, Hitler se movilizó rápidamente para poner fin a la democracia alemana. El convenció a su Gabinete para convocar a la realización de unas cláusulas de emergencia sobre la Constitución que permitieran la suspensión de las libertades individuales de la prensa, de expresión y de asamblea. Fuerzas de seguridad especiales, tales como la Policía Especial del Estado (la Gestapo), los Storm Troopers (S.A.), y la Policía de Seguridad (S.S.) asesinaron o arrestaron a los líderes de los partidos políticos opositores (comunistas, socialistas y liberales).
También en 1933, los Nazis comenzaron a poner en práctica su ideología racial. Comenzaron a surgir ideas que eran populares en Alemania así como en otras naciones occidentales antes de los 30s, y los Nazis comenzaron a creer en la "superioridad racial" de los Alemanes, y comenzaron a sugerir que habría una lucha por sobrevivir entre ellos y las "razas inferiores". Ellos veían en los Judíos, Gitanos y en los impedidos una amenaza biológica seria en contra de la pureza de la "Raza (Aria) Germana", que ellos llamaban "la raza maestra".
El término "Ario" originalmente se refería a las personas de pueblos Indo Europeos. Los Nazis modificaron el significado de éste término para soportar sus ideas racistas al ver a todos esos antecedentes alemanes como un ejemplo del legado ario, que ellos consideraban racialmente superior. Para los Nazis, el Ario típico era rubio, de ojos azules y alto.
Los Judíos, cerca de 500,000 en Alemania (menos del 1 por ciento de la población total en 1933), eran el blanco principal del odio Nazi. Los Nazis identificaron erróneamente a los Judíos como una raza, y definieron esta raza como "inferior". Ellos también financiaron una enorme propaganda que culpaba a los Judíos por la depresión económica en Alemania, así como también por la derrota del país durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
En 1933, nuevas leyes alemanas forzaron a los Judíos a renunciar a sus trabajos, a sus estudios en las universidades y a retirarse de toda actividad en otras áreas de la vida pública. En abril de 1993, un boicot de hombres de negocio Judíos fue establecido. En 1935, las leyes proclamaron en Nuremberg quitaron a los Judíos Alemanes su cuidadanía, a pesar de que conservaban sus derechos limitados. Estas "Leyes Nuremberg" definían a los Judíos no por su religión o por como ellos se identificaban a sí mismos, sino por la sangre de sus abuelos. Entre 1937 y 1939, nuevas regulaciones antisemitas segregaron a los Judíos aún más y les hizo la vida diaria muy difícil: los Judíos no podían ir a las escuelas públicas, ni a los teatros ni a los lugares de descanso, ni podían recidir ni aún caminar en ciertas secciones de las ciudades alemanas.
También entre 1937 y 1939, los Judíos fueron forzados por la vida económica de Alemania: los Nazis arraigaron los negocios y propiedades Judías por sus propios medios, u obligaron a los Judíos a venderlas a precios injustos. En noviembre de 1938, éste ataque económico contra los Judíos Alemanes y Austriacos se transformó en la destrucción física de las Sinagogas y de las tiendas pertenecientes a los Judíos, así como también el arresto de hombres Judíos, la destrucción de sus hogares e intensos asesinatos. Esta furia organizada fue conocida como Kristallnacht ("La noche de los cristales rotos"). Cabe recordar que el 11 de marzo de 1938, Hitler envió a su ejército hacia Austria y el 13 de marzo fue proclamada en Vienna la incorporación de Austria al Imperio Alemán (Reich). La mayoría de la población aceptó felizmente la adhesión al Imperio Alemán y expresaron su fervor con fuertes ataques de rabia en contra de los Judíos Austriacos, que eran cerca de 180,000 (90% de los cuales vivían en la misma Viena).
Aunque los Judíos eran el principal objetivo del odio Alemán, los Nazis también persiguieron otros grupos que ellos identificaban como racial o genéticamente "inferiores". La ideología racial Nazi era impulsada por científicos que impulsaban "la crianza selectiva" (eugénicos) para "mejorar" la raza humana. Las leyes aprobadas entre 1933 y 1935 estaban enfocadas hacia la reducción del futuro número de "inferiores" genéticos mediante la creación de programas de esterilización involuntaria: cerca de 500 niños Afro-Germanos, (llamados "los bastardos de Rhineland", fueron el resultado del encuentro entre mujeres alemanas y soldados africanos de las colonias Francesas que estaban estacionados en 1920 en Rhineland, una zona desmilitarizada que los Aliados establecieron después de la Primera Guerra Mundial como un hueco entre Alemania y la Europa Occidental), así como 350,000 individuos juzgados física o mentalmente impedidos fueron objeto de procedimientos quirúrgicos o radiactivos enfocados hacia la esterilización. Aquellos que apoyaban la esterilización también argumentaban que los impedidos perjudicaban a las comunidades debido al costo que suponía sus cuidados. Muchos de los 30,000 Gitanos Alemanes fueron también esterilizados y prohibidos, junto con los Negros, de contraer matrimonio con Alemanes. Reflejando estos prejuicios tradicionales, nuevas leyes combinaron estos prejuicios tradicionales y el nuevo racismo Nazi que definía a los Judíos, por su raza, como "criminales y antisociales".
Otra consecuencia del régimen dictatorial de Hitler en los 30s fue el arresto de oponentes políticos y comerciantes unionistas y muchos otros que los Nazis etiquetaban "indeseables" o "enemigos del estado". Muchos homosexuales, la mayoría hombres, fueron arrestados y llevados a los campos de concentración; bajo el codigo criminal Nazi revisado en 1935, la sola denuncia de un individuo como "homosexual" podía llegar al arresto, al juicio y la condena. Los Testigos de Jehová fueron prohibidos como organización en abril de 1933, desde que las creencias de este grupo religioso les prohibían jurar cualquier promesa al estado o al servicio militar alemán. Su literatura fue confiscada, y perdieron sus trabajos, los beneficios de su desempleo, sus pensiones, y todos los beneficios de carácter social. Muchos Testigos de Jehová fueron enviados a prisión y a los campos de concentración en la Alemania Nazi y sus hijos fueron enviados a las casas de detención juvenil o a orfanatos.
Entre 1933 y 1936, miles de personas, en su mayoría prisioneros políticos y Testigos de Jehová fueron llevados a los campos de concentración mientras que varios miles de Gitanos Alemanes fueron confinados en campos municipales especiales. El primer ataque sistemático hacia los Judíos Alemanes y Austriacos se llevó a cabo después del Kristallnacht, cuando aproximadamente 30,000 hombres Judíos fueron deportados a Dachau y a otros campos de concentración y varios cientos de mujeres Judías fueron enviadas a cárceles locales. Al final de 1938, la ola de arrestos también incluían varios miles de Gitanos Alemanes y Austriacos.
Entre 1933 y 1939, casi la mitad de la población Judía Alemana y más de dos tercios de la población Judía Austriaca huyeron de la persecución Nazi. Ellos emigraron a Palestina, los Estados Unidos, America Latina, China (donde no requerían visa para entrar) y hacia la Europa oriental y occidental (donde muchos fueron capturados de nuevo por los Nazis durante la guerra). Los Judíos que quedaron bajo el régimen Nazi estaban impedidos económicamente para huir, o no podían obtener visas, patrocinadores en países huéspedes o fondos para su migración. Muchos de los países extranjeros, incluyendo los Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Francia, se rehusaron a admitir grandes números de refugiados.
El 1ero. De septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia y la Segunda Guerra Mundial comenzó. En menos de un mes, el Ejército Polaco fue derrotado y los Nazis iniciaron su campaña de destrucción hacia la cultura Polaca y de esclavización de la población Polaca, a quienes ellos veían como "subhumanos". El asesinato de los líderes Polacos fue el primer paso: los soldados Alemanes llevaron a cabo masacres contra profesores universitarios, artistas, escritores, políticos y muchos sacerdotes Católicos. Para crear nuevos espacios para la vida diaria de "la raza superior Germana", grandes segmentos de la población Polaca fueron reestablecidos, y las familias Alemanas fueron movilizadas hacia las tierras que habían sido abandonadas. Miles de Polacos, incluyendo Judíos, fueron enviados a los campos de concentración. Los Nazis también "secuestraron" a más de 50,000 niños Polacos de "aspecto ario" y los alejaron de sus padres llevandolos a Alemania para ser adoptados por familias Alemanas. Muchos de estos niños fueron después rechazados y fueron considerados incapaces de la Germanización, por lo que fueron enviados a campos de concentración especiales para niños, donde muchos murieron de hambre, inyecciones letales y enfermedades.
Cuando la guerra empezó en 1939, Hitler dio la orden de asesinar a todos los pacientes incapacitados institucionalizados, considerados "incurables". Comisiones especiales revisaron cuestionarios llenados por los hospitales del estado, y luego decidían si un paciente debía de ser asesinado. Los condenados fueron entonces transferidos a seis instituciones en Alemania y Austria, donde fueron utilizadas cámaras de gas especialmente construídas para matarlos. Después de algunas protestas públicas en 1941, el liderazgo Nazi continuaba su programa "eutanasia" en secreto. Los bebes, niños pequeños y otras víctimas fueron asesinados por inyecciones letales y píldoras, o muertos de hambre.
El programa "eutanasia" contenía todos los elementos requeridos para la aniquilación en masa de los Judíos y Gitanos Europeos en los campos de muerte Nazi: la decisión articulada para matar, un personal especialmente entrenado, la muerte por medio del gas, y el uso de un lenguaje eufemístico como el término "eutanasia", que psicológicamente alejaba los asesinatos de sus víctimas y escondía el carácter criminal de estos asesinatos hacia la gente.
En 1940, las fuerzas Alemanas continuaron su conquista en gran parte de Europa, derrotando fácilmente a Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Francia. El 22 de junio de 1941, el Ejército Alemán invadió la Unión Soviética y para septiembre, se acercaba a Moscú. Durante ese tiempo, Italia, Rumania y Hungría se habían unido a los poderes lidereados por Alemania, y se oponían a los Poderes Aliados (La Comunidad Británica, la Francia Libre, los Estados Unidos y la Unión Soviética).
En los meses que siguieron a la invasión Alemana en la Unión Soviética, muchos Judíos, líderes políticos, comunistas y Gitanos fueron asesinados en ejecuciones masivas. La mayoría de estos asesinados eran Judíos. Estos asesinatos eran llevados a cabo en lugares improvisados a través de la Unión Soviética por miembros de escuadrones asesinos móviles (Einsatzgruppen), que seguían las rutas abiertas por el Ejército Alemán invasor. El más famoso de estos sitios fue Babi Yar, cerca de Kiev, donde un estimado de 33,000 personas, la mayoría judíos, fueron asesinados. El terror Alemán se extendió hacia pacientes impedidos institucionalizados y pacientes psiquiátricos en la Unión Soviética; también dió como resultado el asesinato en masa de más de tres millones de prisioneros de guerra Soviéticos.
La Segunda Guerra Mundial trajo grandes cambios al sistema de los campos de concentración. Enormes números de prisioneros nuevos, deportados de todos los países ocupados por Alemania, ahora inundaban estos campos. Muy seguido, grupos enteros eran enviados a los campos, tales como los miembros de las organizaciones de resistencia subterráneos que fueron capturados en toda la Europa occidental en 1941 bajo el decreto de "Noche y Niebla". Para acomodar el incremento masivo en el número de prisioneros, se establecieron cientos de nuevos campos en territorios ocupados de la Europa oriental y occidental.
Durante la guerra, los ghettos, campos de tránsito, y campos de trabajos forzados fueron creados por los Alemanes en adición a los campos de concentración para capturar Judíos, Gitanos y otras víctimas del odio racial y étnico, así como también oponentes políticos y miembros de la resistencia. Después de la invasión de Polonia, tres millones de Judíos Polacos fueron forzados a vivir en mas de 400 nuevos ghettos donde fueron segregados del resto de la población. Grandes números de Judíos también fueron deportados de otras ciudades y países, incluyendo Alemania, hacia los ghettos en Polonia y en otros territorios del este ocupados por Alemania.
En las ciudades Polacas que se encontraban bajo la ocupación Nazi, como Warsaw y Lodz, los judíos fueron confinados en ghettos sellados donde el hambre, la sobrepoblación, el frío y las enfermedades contagiosas dieron muerte a decenas de miles de personas. En Warsaw y otras poblaciones, los Judíos que se encontraban en los ghettos hicieron un gran esfuerzo, bajo un gran riesgo, por mantener sus vidas religiosas, culturales y en comunidad. Los ghettos también proveían a gran fuerza de trabajo para los Alemanes y muchos de estos trabajadores (que construían vías de tren y otro tipo de infraestructuras militares alemanas) murieron de cansancio y mal trato.
Entre 1942 y 1944, los Alemanes iniciaron la eliminación de los ghettos en la Polonia ocupada y otros territorios, deportando a los residentes de los ghettos hacia los "campos de exterminio", centros de exterminio facilitados con equipos para el manejo del gas, localizados en Polonia. Después de la reunión de los oficiales mayores del estado Alemán a finales de enero de 1942, la decisión de implementar "la solución final a la cuestión judía" se volvió una política formal de estado y los Judíos de la Europa occidental también fueron enviados a los centros de exterminio en el Este.
Los seis lugares de asesinato masivo fueron escogidos debido a su cercanía las vías del tren y su localización en zonas semi-rurales, en Belzec, Sobibor, Treblinka, Chelmno, Majdanek, y Auschwitz-Birkenau. Chelmno fue el primer campo en donde se llevaron ejecuciones masivas por medio del gas, traído por vehículos pipas: 150,000 personas fueron asesinadas ahí entre diciembre de 1941 y marzo de 1943, y de junio a julio de 1944. Un centro de exterminación que utilizaba pipas de gas y cámaras de gas operó en Belzec, donde más de 600,000 personas fueron asesinadas entre mayo de 1942 y agosto de 1943.
Sobibor fue abierto en mayo de 1942 y fue cerrado un día después de la rebelión de los prisioneros en octubre 14 de 1943; 200,000 personas fueron asesinadas en ese lugar por medio del gas. Treblinka fue abierta en julio de 1942 y cerrada en noviembre de 1943; una revuelta de prisioneros a principios de agosto de 1943 destruyó gran parte del campo de concentración. Por lo menos 750,000 personas fueron asesinadas en Treblinka, físicamente el centro de exterminio de mayores dimensiones. Hubo muy pocos sobrevivientes de estos cuatros centros de exterminio, debido a que la mayoría de las víctimas eran asesinadas inmediatamente después de su llegada a estos lugares.
Auschwitz-Birkenau, que también sirvió como un campo de concentración y como un campo de trabajos forzados, se convirtió en el campo de exterminio donde los mayores númeroso de Judíos y Gitanos Europeos fueron asesinados. Después de una gaseada experimental en septiembre de 1941 de 250 Polacos enfermos y 600 rusos, el exterminio masivo se volvió una rutina diaria; más de 1.25 millones fueron asesinados en Auschwitz-Birkenau, 9 de cada 10 eran Judíos. Además Gitanos, Soviéticos, y prisioneros enfermos de todas las nacionalidades murieron en las cámaras de gas. Entre mayo 14 y julio 18 de 1944, 437,402 judíos húngaros fueron deportados hacia Auschwitz en 48 trenes. Esto fue probablemente la deportación más grande llevada a cabo durante el Holocausto. Un sistema similar fue implementado en Majdanek, que también servía como campo de concentración y en donde al menos 275,000 personas fueron asesinads en las cámaras de gas, o murieron de malnutrición, brutalidad o enfermedad.
Los métodos de asesinato fueron los mismos en todos los centros de exterminio, que fueron operados por la S.S. Las víctimas llegaban en vagones de tren, la mayoría de ghettos y de campos de la Polonia ocupada, pero también de casi todos los países Europeos. A su llegada, los hombres eran separados de las mujeres y los niños. Los prisioneros eran forzados a desvestirse y a entregar todos sus valores. Ellos eran llevados desnudos hacia las cámaras de gases, que estaban disfrazadas como regaderas, y dentro de ellas era utilizado el monóxido de carbono o Zyklon B (una forma de ácido cristalino, también utilizado como insecticida). La minoría seleccionada para trabajos forzados quedaban, después de largas cuarentenas, vulnerables a la malnutrición, y expuestos a epidemias, experimentos médicos y a la brutalidad; muchos perecieron como resultado.
Los Alemanes llevaron a cabo sus actividades de exterminio sistemáticas con la ayuda activa de colaboradores locales en muchos países, y con la indeferencia de millones de personas que no les importaba la situación judía. De cualquier manera, hubo algunos intentos por la creación de una resistencia organizada en contra de los exterminios. Por ejemplo, en el otoño de 1943, la resistencia Danesa, con el apoyo de la población local, rescató a casi toda la población Judía de Dinamarca de la amenaza de la deportación al Este, enviándolos a través de embarcaciones a Suecia, que se mantenía neutral. Individuos de muchos otros países también arriesgaron sus vidas para salvar a los Judíos y a otras víctimas de la persecución Nazi. Uno de los más famosos fue Raoul Wallenberg, un diplomático suizo que dirigió el rescate que les salvó la vida a decenas de miles de Judíos Húngaros en 1944.
Los movimientos de resistencia existieron en casi todos los campos de concentración y ghettos de Europa. Además de las revueltas armadas en Sobibor y Treblinka, la resistencia Judía en el ghetto Warsaw, llevó a una valiente lucha entre abril y mayo de 1943, a pesar de la predecible derrota debido a la superioridad de las fuerzas Alemanas. En general, el rescate o la ayuda hacia las víctimas del Holocausto no era una prioridad para las resistencias organizadas, cuyo objetivo principal era el pelear la guerra contras los Alemanes. En pocas ocasiones, estos grupos y los Judíos partisanos (de la resistencia) cooperaron unos con otros para salvar Judíos. El 19 de abril de 1943, miembros del Comité Nacional para la Defensa Judía en cooperación con trabajadores férreos Cristianos y una rebelión subterránea en Bélgica, atacaron un tren que se dirigía hacia el campo de Malines cercano a Auschwitz, y tuvieron éxito al permitir que cientos de judíos deportados pudieran escapar.
Después de que la guerra se tornó contra Alemania y los ejércitos Aliados se acercaban a Alemania en 1944, la S.S. decidió evacuar algunos campos de concentración. Los Alemanos trataron de ocultar las evidencias del genocidio y deportaron prisioneros hacia campos dentro de Alemania para prevenir su liberación. Muchos prisioneros murieron durante esas largas jornadas a pie conocidas como "marchas de la muerte". Durante los días finales, en la primavera de 1945, las condiciones de los campos de concentración que aún quedaban convirtieron a estos cambios en centros de exterminio masivos. Aún los campos de concentración que nunca fueron diseñados para la exterminación, como el de Bergen-Belsen, se volvieron trampas mortales para miles.
No solo aquellos que todos conocemos (judíos, gitanos, homosexuales, impedidos) fueron los únicos en sufrir del Holocauto y la Locura Nazi. También hubo Españoles obligados a soportar el drama de las privaciones, las golpizas y la muerte en los campos de concentración. Su drama personal empezó con la Guerra Civil española: unos por estar alistados en el ejército republicano y otros por temor a las represalias tuvieron que refugiarse en Francia durante los primeros meses de 1939. Allí fueron internados en los campos de Argelés, Barcarés, St. Cyprien,... La mayor parte de ellos se vieron forzados a alistarse en las Compañías de Trabajadores Extranjeros y fueron detenidos por el ejército alemán en mayo-junio de 1940, tras la invasión y posterior ocupación de Francia. Fueron agrupados en campos denominados "Stalags" a la espera de una respuesta por parte del gobierno de Franco, quien decidió abandonarlos a su suerte considerándolos apátridas y, tras la visita de Serrano Súñer a Hitler, se decretó (25 de septiembre de 1940) la entrega de los republicanos españoles a la Gestapo para ser deportados a un campo donde debían realizar trabajos forzados hasta el límite de sus fuerzas. Durante el mes de agosto se habían iniciado los transportes y la deportación de los republicanos hacia el campo de concentración de Mauthausen donde fueron destinados a la cantera, a la construcción del campo, a diferentes komandos externos. Una buena parte de los republicanos españoles fueron transferidos a Gusen donde más de 4.000 hallaron la muerte, la mayor parte de ellos, durante el duro invierno de 1941-42 como consecuencia de las condiciones inhumanas del trabajo, por el frío, por caer enfermos o extenuados, en la cámara de gas, por las palizas recibidas....
Sabemos de la presencia de aragoneses y aragonesas en otros campos de concentración (Begen-Belsen, Buchenwald, Dachau, Flossenburg, Ravensbrük, ,...) en algunos casos fueron trasladados desde Mauthausen y en otros fueron internados por haber participado activamente en la resistencia francesa contra del invasor alemán. No de todos sabemos su identidad: un número indeterminado de aragoneses murieron en el más absoluto anonimato de los que, a veces, obtenemos alguna imprecisa e indirecta noticia a través de largo tiempo de silencio y desmemoria.
Según la procedencia regional, el colectivo de los deportados aragoneses fue uno de los más numerosos, como recuerdan supervivientes de otros lugares que mencionan el grupo de "los maños" como uno de los más presentes en Mauthausen.
Por fortuna, unos pocos españoles sobrevivieron al "infierno" de los campos de concentración: de los 7.000 españoles internados en Mauthausen unos 2.000 pudieron salvar la vida. Tras su liberación, en mayo de 1945, se vieron obligados a rehacer sus vidas en el exilio.
Una cabeza embalsamada de un prisionero, encontrada en el campo Buchenwald. Para aterrorizar a los prisioneros los soldados colocaban dos cabezas en el medio del campo
En mayo de 1945, la Alemania Nazi quedó colapsada, la S.S. fue dispersada y destruída, y los campos dejaron de existir como de exterminación, trabajos forzados o campos de concentración. El Legado Nazi fue un vasto imperio de exterminios, pillaje y explotación que afectó a cada país de la Europa ocupada. La gran magnitud, así como las implicaciones morales y éticas de esta era trágica están ahora siendo comprendidas.
"Jamás olvidaré esa noche. esa primera noche en el campo de concentración que hizo de mi vida una sola larga noche bajo siete vueltas de llave. Jamás olvidaré ese silencio nocturno que me quitó para siempre las ganas de vivir. Jamás olvidaré esos instantes que asesinaron a mi Dios y a mi alma, y a mis sueños que adquirieron el rostro del desierto. Jamás lo olvidaré, aunque me condenaran a vivir tanto como Dios. Jamás."
"Entre los múltiples ejemplos de barbarie de que fui testigo, no puedo por menos que relatar tres de ellos: el camarada Sigirau, albañil de profesión (nacido en Castejón de Sos) recibió cuando estaba formado una tunda de palos administrada por el kapo que le rompió varias costillas; no había posibilidad alguna de curarlo y murió después de decirme: "Si tienes más suerte que yo, irás de mi parte a besar el suelo de mi patria." Un maño de Calanda, provincia de Teruel, campesino él, fue golpeado violentamente cierta mañana por Otto, el Bandido. Antes de perder el conocimiento, tuvo tiempo de decirme: "¿Qué le habré hecho a ese animal? ¡No lo olvides y véngame cuando se te presente la ocasión!" Otro maño de Cincovillas, campesino, ya de cierta edad, incapaz de tenerse en pie, consumido por las privaciones, me había trasmitido con voz fuerte su última voluntad antes de morir: "Vosotros que sois jóvenes podréis soportar este infierno; es necesario que tengáis ese valor." Y antes de morir, El Mañico cantó una jota aragonesa en honor a su tierra y para rendir homenaje a su patria"
No puede hallarse en la Historia otro crimen tan atroz ni tan fríamente calculado como el que aniquiló a millones de seres humanos en los campos de concentración nazis. Reducidos al estado animal, sometidos a la más espantosa degradación moral y física, hombres, mujeres y niños fueron salvajemente torturados y arrastrados a las cámaras de gas por el solo hecho de pertenecer a una raza considerada inferior o de sostener creencias religiosas o políticas antagónicas a las de la «raza de los señores».
Oh, Dios, porfavor no permitas que la humanidad olvide este terrible pasaje de la historia, que la gente tanto se esfuerza por pretender que nunca sucedió. Los gritos de esos 6 millones de Personas!!! que Ultraje!!! Que verguenza que la humanidad haya podido caer tan bajo! Destruír a otro hombre, a su hermano, a un ser que respiraba, que pensaba, que amaba, que tenía un corazón que latía, por Dios! No PUEDE olvidarse!! No DEBE olvidarse!!! Mujeres, hombres, niños, viejos, ricos, pobres, no les importó...
Porfavor, no dejemos que la humanidad repita esto. La paz es el estado físico y mental más hermoso que puedan imaginarse... Que jamás, jamás vuelva a verse algo así en la Tierra, porfavor!!!
Jijijiji, bueno, a petición del público, les dejo otras Historias de Fantasmas, que me dejaron un poco frikeada por momentos...
Ah! Pero antes, quiero agradecer la visita a mis grandes amigos: Yashiro (Bite Fight), Lágrimas de Osiris (Rose Of Dreams), Emerol (Agujero Negro), Adolfo (Dark Volta), Plas por supuesto, Omar (Hablé con tu mami, cielo, me dijo que no estabas... :( ...), mis primas Ady y Georgie, etc, etc.... COMENTEN, SAAAAABE!!!! ;)
Ahora si, les dejo las historias:
Las Cerillas
Cuando mi padre murió, encontré en uno de los cajones de su mesa de trabajo una caja de fósforos sin estrenar, aunque tenía cuarenta años o más. Me impresionó. Creo que el destino de los fósforos es arder como el de las estrellas apagarse. Aquellas cerillas, que habían escapado a su destino fatal, caían ahora en mis manos para crearme un dilema. Al principio supuse que sus cabezas estarían caducadas y que ya habrían perdido, en consecuencia, su oportunidad de arder. Pero luego pensé que quizá no, y que en tal caso yo era el instrumento del destino para que cumplieran su ciclo. Durante varios días jugué con la idea de encenderlas, pero siempre desistía por miedo, supongo, a que funcionaran, o quizá a que no funcionaran. Ninguna de las dos posibilidades resultaba tranquilizadora.
Anoche se fue la luz en casa. Estaba yo solo y no tenía con qué alumbrarme. Tras un rato de espera, me acordé de la caja de cerillas de mi padre y la busqué a tientas entre los objetos que llenan mi mesa de trabajo. Con el corazón en la garganta, saqué una y la froté sobre la lija. En seguida saltó una llamarada que tras estabilizarse empezó a alumbrar el espacio. Lo raro es que lo que se veía a su luz no era mi despacho, sino el de mi padre. Asombrado, mientras el rabo de la cerilla se consumía, vi cada uno de los rincones de aquella habitación en la que de pequeño tenía prohibida la entrada. Con el halo mortuorio característico del resplandor de los fósforos, observé la mesa sobre la que trabajaba mi padre, repleta, por cierto, de fetiches también, como la mía, y un trozo de la raída alfombra llena de quemaduras de las colillas de tabaco. Me pareció que al fondo de la habitación había una figura (¿mi madre?), que no llegué a distinguir bien porque la cerilla me quemó los dedos y hube de arrojarla al suelo, aunque no sabría decir sobre qué alfombra cayó, si sobre la de mi padre o la mía.
Cuando dudaba si encender o no la segunda, volvió el fluido eléctrico y decidí que no. Al poco, regresó mi mujer y me preguntó qué me había pasado.
-Parece que has visto un fantasma.
No le dije que lo había visto, en efecto, o que yo había sido el fantasma de una realidad alumbrada por las cerillas de mi padre. Llevo desde ayer intentando evocar la figura borrosa que se veía al fondo de la habitación. Era una mujer, desde luego, pero quizá no era mi madre. Es más: no lo era, pues la habría reconocido en seguida. ¿De quién se trataba, pues? Creo que no podré averiguarlo hasta que se vaya de nuevo la luz y pueda encender, con esa coartada moral, otra cerilla.
La visión
Se habían reunido para hacer espiritismo y habían adecuado la habitación para que todo fuera más lúgubre. Les quedó bien, iluminados tan sólo por las velas encendidas, los amigos se dispusieron a practicar la ouija y durante un rato se estuvieron divirtiendo. Alguien les contestaba, aquello estaba animado.
Entonces uno de los chicos comenzó a hacer cosas raras y todos dirigieron sus miradas hacia él. El francés que me contó la historia alzó su rostro y vió algo más... algo que los demás no pudieron ver.
Dos fuertes manos aprisionaban la garganta del chico y apretaban, apretaban. La víctima abría la boca y buscaba aire pero nadie supo cómo ayudarle, tenían mucho miedo.
El chico que observaba miró hacia arriba y vió al dueño de esas manos. Tras la víctima, estaba su propio padre muerto años atrás.
El fantasma del padre que asesinaba al hijo más allá de la realidad... en forma de espíritu estrangulaba un cuello que los otros chicos veían desnudo, sin esas manos apretando y apretando...
Al final ocurrió lo impensable. La víctima se soltó de las manos y corrió en dirección a la ventana para lanzarse al vacío. Los amigos actuaron rápido esta vez y consiguieron cogerlo de las piernas salvándole la vida.
No sé qué habrá sido de aquel joven.
Alguien observando
Lorena solía pasar muchas horas sentadas frente a un libro o una máquina de escribir o unos folios porque le gustaba leer y escribir. Se metía en su habitación y pasaba allí el tiempo tratando de hacer algo productivo por simple placer.
En ocasiones notaba como si alguien le observase desde atrás. La sensación era tan fuerte que no podía evitar volverse, y allí solía estar su padre, en el umbral de la puerta, observándola en silencio con una sonrisa en el rostro, posiblemente orgulloso de ver a su hija tan entregada a algo. - ¿Cuánto hace que estás ahí? -Le preguntaba. - Un ratito. -Contestaba él. Y así sucedió en muchas ocasiones. Lorena se acostumbró a saber que cuando notaba esa mirada en la nuca, insistente, invisible, detrás estaría su padre mirándola con cariño. Era bonito vivir una sensación así.
Un día escuchó su nombre. - ¿Qué? -preguntó al tiempo que giraba el rostro. Se asombró de ver que no había nadie, y entonces se preguntó si había escuchado una voz de hombre o de mujer y no supo contestarse. No le dio más importancia y siguió con sus quehaceres.
Volvió a ocurrirle, y esta vez notó que la voz estaba "pegada" a su oído. Quien hubiera dicho "Lorena" lo tenía que haber dicho en un susurro firme justo en su oreja. Pero no había nadie, estaba completamente sola en la habitación. Tampoco esta vez hubiera sabido concretar si se trataba de una voz femenina o masculina pero lo que sí tenía claro era que lo había oído lo suficientemente fuerte como para arrancarla de sus pensamientos.
Su padre murió. Alguien le dijo que aquella casa estaba llena de espíritus que desde hacía mucho tiempo esperaban la llegada de su padre, y más tarde tendría oportunidad para comprobar si aquello era cierto o no... pero esta es otra historia, no quiero desviarme.
Lorena estaba una tarde en su habitación cuando notó a su padre en el umbral de la puerta. Se giró porque sabía que estaba ahí, como siempre, y la sonrisa desapareció de su rostro cuando recordó que su padre ya no estaba porque había muerto. Sintió un escalofrío porque sabía que aquella sensación había sido tan vívida y tan fuerte como cuando el hombre estaba vivo, y no supo qué pensar.
De nuevo y durante un tiempo, siguió escuchando a alguien llamarle al oído y también la mirada clavada en la nuca, pero de nuevo y durante todo ese tiempo que duró, allí ya no había nadie.
La Historia de la Niña y las Monedas de Oro
Esta historia es muy conocida en Córdoba, pues existe una antigua casa del centro de las ciudad que se dice está encantada y cuenta que en ella hace mucho tiempo vivía una familia acomodada que tenía una hija pequeña y varias criadas a su servicio.
Una noche mientras la niña dormía escuchó unos ruidos en el pasillo, abrió lentamente la puerta de su cuarto para mirar el pasillo que comunicaba los cuartos, enormemente largo y oscuro, lleno de cuadros y enlosado.
Al final del pasillo la niña vio lo que parecía un niño de su edad levantando una de las losetas y metiendo algo dentro de un hueco en el suelo. La niña no podía creerlo, lo que vió relucir en la mano del muchacho al pasar por la tenue luz que entraba por la ventana eran monedas de oro.
Cuando el niño se fue salió y se dirigió hacia allí; entonces apareció una de las criadas con una vela enorme que también había visto lo que había pasado y quería sacar partido.
Decidieron que no dirían nada a nadie, todas las noches se acercarían y con la ayuda de la luz de la vela levantarían la loseta y sacarían las monedas hasta acabarlas. Todas las noches la niña,que por su tamaño cabía dentro, se metía en el hueco bajo la loseta e iba dando monedas a la criada, quien las iba guardando en un enorme saco. Las noches pasaban y aquel tesoro parecía no acabarse nunca. Cada noche que pasaba la vela iba consumiéndose más y más, pero las monedas seguían saliendo a pares y no querían dejarse ninguna.
Una noche en medio de su labor la vela comenzó a parpadear haciendo amagos de apagarse, la criada le dijo a la niña que saliera del hueco, que ya tenían dinero de sobra. La niña le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el último momento una moneda cayó del saco al hueco y, en un acto de avaricia y sin pensárselo siquiera, la muchacha se metió de nuevo en el hueco. La criada intentó agarrarla pero no pudo, mientras le gritaba que por favor saliera de allí y dejara la moneda, pero en medio de ese griterío la vela terminó de apagarse. En el momento justo en que el último rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a la niña dentro.
La criada decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a la niña por desaparecida y el tema se fue olvidando con el tiempo. Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el pasillo "Por favor...socorro...sacadme de aquí...". Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre han encontrado es una vela vieja y consumida puesta justo en el centro de una loseta...
La niña que nunca se fué
Juguetes fuera de su lugar, risas inexplicables y presencias fantasmales inundaron la casa de una pequeña niña que había muerto, pero que al parecer jamás partió. Es la historia de Ana. Ella fue una niña que murió a finales de los sesentas a los siete años de edad, su deceso causó una gran pena para toda su familia, que en su memoria, dejó su recámara tal y como ella la tenía antes de fallecer.
La pequeña no pudo ganar su lucha contra la leucemia, y a su corta edad dejó este mundo, entonces no quisieron tocar nada de sus objetos, de esta forma, simulaban que ella seguía ahí, con sus juguetes fuera de sitio, su ropa acomodada como a ella le gustaba, por colores.
La colcha de su cama azul y rosa, quedó perfectamente restirada, y encima de ella sus muñecas más queridas. Su recámara siempre permaneció abierta, como a ella le gustaba. Sin embargo, aunque no se trataba de personas obsesionadas, pudo darse el caso de que la niña al ver que no la dejaban descansar en paz, decidiera volver con ellos.
Una tarde en que la familia regresó de un paseo al campo, uno de los dos hermanos de Ana dijo haber visto cómo se apagó la luz de aquella recámara, pero al instante volvió a apagarse, entonces comentó el suceso, pero nadie lo tomó en cuenta. Pero eso no sería todo, pues cuando la señora subía a su recámara vio de reojo una sombra, entonces buscó el motivo, pero sólo encontró dos muñecas tiradas en el piso, ella no comentó nada, pero le extrañó, pues la regla era que nadie moviera nada de la recámara de su hija. Las extrañas cosas
seguían sucediendo, contrariamente a la norma que hasta pocos días antes había prevalecido, pues las muñecas siguieron “moviéndose” de lugar. Días más tarde, cuando parecía que el asunto se olvidaba, ocurrió algo todavía más raro, Gerardo, el hermano menor fue al baño en la madrugada y al pasar por la recámara de Ana escuchó claramente su risa al interior
Allá se dirigió y encendió la luz pero no había nadie, además de que todo parecía en orden. Asustado corrió a su cuarto y al día siguiente platicó su aventura, pero nadie se aventuró a opinar. Una semana después el jefe de la familia salió de viaje por cuestiones de trabajo, cuando se instalaba en su hotel, abrió su maleta y entre sus cosas encontró uno de los muñecos de peluche de su niña que él mismo le había regalado.
Fue un momento muy emotivo, pues recordó a su pequeña y pensó que su esposa había metido el muñeco en su equipaje, entonces le telefoneó, pero la mujer negó que fuera capaz de romper las reglas y mover los juguetes.
Un día la madre de Ana recibió la visita de una amiga, quien tenía dos hijos pequeños, pero cuando estaban más entretenidas con su plática, les sorprendieron las carcajadas de los niños. “Es que hay una niña que nos hizo reír cuando jugábamos a las escondidillas, porque siempre nos encontraba muy rápido”, dijo el infante. Luego vino una descripción que las dejó heladas: “Ella traía un vestido rojo con una gorrita y tenis blancos”, dijo el otro.
Eso ya era demasiado, entonces la familia entera, llena de temor decidió consultar con un supuesto experto en cosas paranormales, quien les reveló algo que aumentó su miedo. Según les comentó el brujo, la niña sintió que aún la requerían en casa, por eso regresó, pero que sus intenciones no eran malignas, sino que al ver que su recámara estaba tal cual la conoció en vida, entonces decidió quedarse ahí indefinidamente.
Fue un momento de decisión muy difícil, pues la familia estaba asustada y no quería fantasmas en la casa, pero en el fondo sentían que la presencia de Ana no les incomodaba y podrían vivir con eso. La historia indica que jamás trataron de deshacerse del fantasma, por lo que los vecinos los tildaban de locos, y así pasaron muchos años. Hoy se sabe que de la casa no queda nada, pues un incendio acabó con ella y posiblemente con el fantasma.
El Hombre del Pasado
Este es el caso de un tal padre Litvinov, que poco antes de la medianoche de un día de 1933, abrió la puerta de la iglesia para dejar entrar a un joven que mostraba en su rostro una terrible expresión de horror.
Cuando el sacerdote hubo conseguido calmar la histeria del muchacho, oyó la más extraña de las historias.
El joven dijo llamarse "Dimitri Girshkov", y afirmó que aquel mismo día debía de haberse casado.
Camino de la iglesia, se detuvo en el cementerio para ver la tumba de un amigo de la niñez. Mientras se hallaba allí en muda contemplación, le sobresaltó ver la imagen de su amigo, muerto hacía más de un año. Lo siguiente que advirtió era que se había hecho de noche, y al regresar al poblado se asustó al comprobar que casi todo había cambiado en la pequeña población de Siberia.
En eso, Dimitri interrumpió su historia y salió corriendo de la iglesia, gritando angustiado que debía encontrar a sus familiares, a sus amigos, a su prometida.
El padre Litvinov divisó en aquellos instantes una luz extraña y una neblina grisácea. Luego, en una fracción de segundo, el joven tan raramente ataviado se desvaneció.
Sumamente intrigado por una experiencia tan misteriosa, el sacerdote revisó los antiguos archivos parroquiales, y en ellos descubrió que otros dos curas y un maestro de escuela ya habían visto al joven que surgía del pasado (o que entraba en el futuro, según como se mire), cosa que había efectuado esas otras veces en los dos últimos siglos. Al final descubrió el nombre de Dimitri Girshkov con la historia del joven que había visitado la tumba de un amigo el día de su casamiento, en 1748, y había desaparecido repentinamente... en las profundidades del misterio...
Un Último Juego
Me encontraba en mi casa viendo la televisión cuando oí una voz fuera de mi cuarto. Salí a ver quién era la persona que estaba allí, pero fue grande mi sorpresa al observar que no había nadie.
No le di mucha importancia, pensé que había sido mi imaginación y volví a entrar en mi cuarto. Después, cuando me acosté en la cama, volví a oír una voz. Esta vez salí muy molesto ya que pensé que era uno de mis amigos, pues esa tarde quedamos en vernos en mi casa. Pero nadie me contestaba cuando preguntaba quién era. El miedo empezó a apoderarse de mí y corrí para cerrar la puerta, ya que la aseguré con un candado. Me sentí un poco más tranquilo y volví a subir. Esta vez ya no escuche nada. Al poco rato llegaron mis amigos.
Ya estando ellos reunidos en la sala, dispuestos a pasarlo bien un rato, llegué y me reuní con ellos. En ese momento les pregunté que si alguno de ellos llegó más temprano de lo previsto y me estaban jugando una broma. Antes de darles oportunidad de contestarme les anticipe que en buena onda me habían asustado muchísimo, y que si era broma, había sido de muy mal gusto.
Ellos se miraron unos a otros y me contestaron uno por uno que no lo habían hecho y que ninguno se atreveráa a hacerlo ya que así no nos llevábamos, dicho esto, yo les creí, por que en efecto ninguno de nosotros sería tan desconsiderado para jugar una broma de esta magnitud, y menos llevando una amistad desde que teníamos la edad de ingresar al kinder. Así que consideré verdad su respuesta.
Después de un rato de jugar a las cartas y tomarnos unas copas, recordamos nuestros días en la primaria, cuando a diario iban a mi casa y nos poníamos a jugar al escondite, después un compañero hizo una propuesta que al principio se nos hizo un poco infantil, pero después la consideramos una muy buena idea, lo que propuso es que volviéramos a jugar a las escondidas en el patio de mi casa, como antes.
Todos nos dispusimos a jugar y así lo hicimos. Luego de un rato de jugar, me tocó el turno de contar a mí, y pues con todo y lo que me disgustaba hacer eso, acepté.
Empecé a contar y todos se escondieron. Inicié la búsqueda de mis compañeros y los fui localizando poco a poco y uno por uno. Después, cuando me faltaba sólo uno por encontrar, fui a la cocina ya que, de pequeño, ese era el lugar favorito del que faltaba. Entré a la cocina, busqué por todos lados y no lo encontré. Me desanimé y me dispuse a retirarme cuando en el vidrio de la ventana vi la silueta de alguien parado afuera, y con toda la confianza del mundo, grité: “un, dos, tres, por Julián”. Al gritar esto, Julián salió de arriba y gritó: “equivocación”, al oírlo fuera, yo sentí un miedo enorme y salí corriendo de la cocina. Ya un poco calmado, les comenté a mis compañeros lo que había visto y ellos se quedaron sin palabras al oír todo eso.
Decidimos suspender el juego y mejor pasar a la sala a seguir con la partida de cartas, pero un compañero no se quiso quedar con la duda y dijo que se iba a fijar quién era la persona que yo había visto. Nosotros decidimos quedarnos en la sala a esperarlo y ya pasado un buen rato, Daniel regresó corriendo y pálido. Al verlo tan alterado le preguntamos que había pasado y él, casi mudo, sólo dijo: “Martín esta afuera” (martín era un compañero que había fallecido un año antes de esta reunión). Nosotros le dijimos que eso era imposible porque martín estaba muerto. Él nos contestó: “ya lo sé, pero él está afuera”. Todos nos salimos a ver si lo que nos decía era cierto, y cuando llegamos al lugar donde lo había visto, sólo encontramos un anillo que yo le había regalado en uno de sus cumpleaños. Todos nos quedamos en silencio sin decir nada absolutamente. Sólo atinamos a meternos otra vez a mi casa, y ya adentro, Luis dijo: “después de todo Martín cumplió su promesa”. Y en efecto, él había prometido que antes de irse iría a jugar su último juego de escondidas con todos nosotros, como en los viejos tiempos, y después de todo, así lo hizo, aunque ya hubiera fallecido hace un año.
Ayer, platicando con mi amigo del alma, Omar, hablábamos de asesinos en serie y de historias de fantasmas. Creo que nunca les había contado MI historia personal, verdad?
Bueno, por mi parte déjenme contarles acerca de un fantasma que vi en mi casa... Lo que les voy a contar realmente sucedió, no es cuento ni alucinación, ni nada por el estilo...
Estaba yo en mi departamento hace un año más o menos. Eran como las dos de la mañana, y yo (como siempre) era presa del insomnio. Mi novio tenía ya más de una hora dormido, y yo era incapaz de mantenerme quieta en la cama, por lo que me levanté, fuí a la sala y encendí la radio. Por supuesto, para no despertar ni a mi niña ni a mi novio, me puse los audífonos.
Tenía ya una media hora ahi escuchando música, cuando algo muy fuerte dentro de mi me hizo dirigir la mirada hacia la esquina de la habitación, detrás de la puerta principal. No podría decir con exactitud por cuanto tiempo me paralicé al ver lo que estaba ahi, pero fue alrededor de una canción completa...
En la esquina estaba de pie la figura de un hombre vestido completamente de negro. No pude ver su rostro, pues estaba contra la pared, pero tenía la cara vuelta hacia abajo, como si estuviese mirando el suelo.
Como estaba de espaldas, no podía verle nada más que eso, y su ropa (fuese lo que fuese) le cubría todo a excepción de las manos, que sobresalían de lo que parecía ser un largo abrigo. Las manos me dieron un pavor espantoso, pues eran tan blancas como una hoja de papel. Hay que tomar en cuenta que yo estaba completamente a oscuras, la unica luz que había era la de los botones del estéreo, y el que las manos de este... "ser", o como le quieran llamar estuvieran tan blancas que parecían emitir hasta luz propia, era bastante horrible.
Como ya les dije, estuve así no se cuanto tiempo sin poder moverme de la impresión, cuando se me ocurrió apagar el estéreo para escuchar si "eso" estaba hablando, o algo asi...
Fué fracción de un segundo en que estiré la mano hacia el botón de ON-OFF del aparato, y cuando voltié de nuevo, esta figura ya no estaba.
Mi pánico fué entonces terrible, y de un golpe aventé los audifonos para después refugiarme en la cama con mi novio, a quien abracé hasta que se me acabaron las fuerzas...
Si eso fue un fantasma, no lo se verdaderamente. Pero aunque marissa_inmortal está un poco loca, y mi estabilidad mental a veces no es muy buena, no creo realmente que me haya imaginado algo como eso.... ustedes que creen?
THE NIGHT BEFORE CHRISTMAS by Clement Clarke Moore or Henry Livingston
'Twas the night before Christmas, when all through the house Not a creature was stirring, not even a mouse; The stockings were hung by the chimney with care, In hopes that St. Nicholas soon would be there; The children were nestled all snug in their beds, While visions of sugar-plums danced in their heads;
And mamma in her 'kerchief, and I in my cap, Had just settled down for a long winter's nap, When out on the lawn there arose such a clatter, I sprang from the bed to see what was the matter.
Away to the window I flew like a flash, Tore open the shutters and threw up the sash. The moon on the breast of the new-fallen snow Gave the lustre of mid-day to objects below, When, what to my wondering eyes should appear, But a miniature sleigh, and eight tiny reindeer, With a little old driver, so lively and quick, I knew in a moment it must be St. Nick.
More rapid than eagles his coursers they came, And he whistled, and shouted, and called them by name; "Now, Dasher! now, Dancer! now, Prancer and Vixen! On, Comet! on Cupid! on, Donder and Blitzen! To the top of the porch! to the top of the wall!
Now dash away! dash away! dash away all!" As dry leaves that before the wild hurricane fly, When they meet with an obstacle, mount to the sky, So up to the house-top the coursers they flew, With the sleigh full of toys, and St. Nicholas too.
And then, in a twinkling, I heard on the roof The prancing and pawing of each little hoof. As I drew in my hand, and was turning around, Down the chimney St. Nicholas came with a bound.
He was dressed all in fur, from his head to his foot, And his clothes were all tarnished with ashes and soot; A bundle of toys he had flung on his back, And he looked like a peddler just opening his pack. His eyes -- how they twinkled! his dimples how merry! His cheeks were like roses, his nose like a cherry!
His droll little mouth was drawn up like a bow, And the beard of his chin was as white as the snow; The stump of a pipe he held tight in his teeth, And the smoke it encircled his head like a wreath; He had a broad face and a little round belly, That shook, when he laughed like a bowlful of jelly.
He was chubby and plump, a right jolly old elf, And I laughed when I saw him, in spite of myself; A wink of his eye and a twist of his head, Soon gave me to know I had nothing to dread; He spoke not a word, but went straight to his work, And filled all the stockings; then turned with a jerk, And laying his finger aside of his nose, And giving a nod, up the chimney he rose; He sprang to his sleigh, to his team gave a whistle, And away they all flew like the down of a thistle.
But I heard him exclaim, ere he drove out of sight, "Happy Christmas to all, and to all a good-night."
Me entusiasma tanto el que la Navidad esté a la vuelta de la esquina... Para mi, es la mejor época del año, en donde la gente es por naturaleza más noble, más tranquila, más amable... O al menos, eso siento yo...
Becky ya sabe lo que va a pedit para Navidad. De hecho, va a pedirle algo a Santa, y algo al Niño Dios. Uffff, los va a dejar pobres este año!! Jajajajaja...
Y ustedes ya saben que pedir para Navidad?
Yo todavía no tengo idea... Para el intercambio familiar pedí una Web Cam, para porfín poder equipar mi PC como es debido... Pero aun no sé que poner en mi cartita al Polo Norte... Serenidad? Paciencia? Paz? No lo sé. Creo que debo de sentarme a meditarlo por un ratito.
Espero Curarme de Ti.... Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
TE DOY LAS GRACIAS POR TODO Y POR NADA, A LA VEZ, POR HABER SONREIDO CUANDO YO MAS NECESITABA ESA MUESTRA DE ALEGRIA, QUE QUIZA NO ERA PRECISAMENTE PARA MI.
TU ERES ASI SIEMPRE CON UNA SONRISA EN TU ROSTRO, AUNQUE EN OCASIONES TU MIRADA ME DUELE, ME LASTMA, ME DA MIEDO POR QUE SIENTO QUE TU ESTAS ENFERMO QUIZAS NO DEL CUERPO SI NO DEL ALMA.
QUIERO CONOCERTE SABER DE TI, EN TODOS LOS ASPECTOS, PERO LO MALO ES QUE TU NO LO PERMITES, QUIZAS NI TU TE CONOSES.
ME DUELE SABER QUE EXISTEN PERSONAS QUE TIENEN TODO Y NADA A LA VEZ, Y TU ERES UNA DE ESAS PERSONAS.
PERO SABES: LAMENTABLEMENTE AUNQUE MUESTRES ESA SONRISA, Y ESA MIRADA QUE LASTIMA, MIS OPINIONES ACERCA DE TI NO VALEN, POR QUE LA DECISIÓN QUE HAS TOMADO ES TUYA Y DE NADIE MAS.
TE DIGO ADIOS Y NO HASTA LUEGO COMO ACOSTRUMBRABA ANTERIORMENTE.
Y GRACIAS PORQUE EN ALGUN MOMENTO TU FORMASTE PARTE DE MI VIDA..... POR TODO Y POR NADA TE DIGO ADIOS
Hoy necesito un ángel Entre cantos tristes, Una noche fría, Escarchas que no caen, Humanos que no me ven Y una soledad del alma.
Mi mano diestra sangra Y del alma se me vienen gritos.
Mis ojos sonrojados, Como inundados en vino tinto, Te piden la mano a gritos.
Una triste navidad Un suspiro sin dueño Un retrato que no quiero Y mi vida, que no sé si camina, vive o vuela.
Ya nada tiene sentido.
¡Cómo anhelo el aire puro! Y sin embargo permanezco estática Y suenan las campanas, Pero no me arrodillaré.
Necesito un ángel. Un ángel vestido de andrajos Y con más de dos manos Que no quiera mi felicidad Y que no me diga que nada sale mal.
Te quiero a tí
Que tan perfecto pareces, Ven y pisa mi ensueño Házlo polvo y llévatelo entre lo tuyo.
Cuántas veces he leído Te Amo, Incontables días he sonreído Y cada día de mi vida he pretendido Que lo que hago no se pierde en el abismo
Que mi voz es eterna Que lo que quiero, me llena; Que lo que me quiere, Es más que un triste purgatorio.
No siento, No veo y te puedo imaginar. Y quisiera arrancarme el aliento Tirar esta pluma Correr sin rumbo fijo y beber tu sangre Para que jamás dejes de ser mío
Cuánto no anhelo que tu cuerpo no camine Sólo así serás completamente mío, Sólo así podré ser dueña de todo tu cariño
Y ya sólo yace mi felicidad... Y sólo miro la oscuridad... Y sólo siento ... mi soledad
Llora en silencio mi alma solitaria, excepto cuando esté mi corazón unido al tuyo en celestial alianza de mutuo suspirar y mutuo amor.
Es la llama de mi alma cual aurora, brillando en el recinto sepulcral: casi extinta, invisible, pero eterna... ni la muerte la puede mancillar.
¡Acuérdate de mí!... Cerca a mi tumba no pases, no, sin regalarme tu plegaria; para mi alma no habrá mayor tortura que el saber que has olvidado mi dolor.
Oye mi última voz. No es un delito rogar por los que fueron. Yo jamás te pedí nada: al expirar te exijo que sobre mi tumba derrames tus lágrimas
La vida es corta por lo tanto...
Rompe las reglas. Perdona rápido. Besa lentamente. Ama verdaderamente. Ríe incontrolablemente. Y nunca te arrepientas de nada que te haya hecho feliz.
He abierto todos los cajones. Llego tarde y no la encuentro... han aparecido algunas cosas que ya no recordaba que estaban ahí, revueltas entre otros trastos, recuerdos mezclados con fotos de otra yo que me han hecho perder media hora dificultando aún más la búsqueda. Todo está desordenado, nada en su sitio. Un día de estos tengo que dedicarme a poner un poco de orden... pero es que siempre voy tan aprisa. Cada noche suelo dejarla sobre la mesita, junto a la cama, y por la mañana, justo en el momento de cerrar la puerta de casa, me la coloco. Así todo parece perfecto. No quiero que me vean y me pregunten: «¿dónde te la has dejado?», o alguien acierte a decir: «a ti te falta algo». Sigo buscando. Es necesario que la encuentre... no puedo andar por ahí desvestida de ella, desnuda sin un disfraz que camufle lo que no quiero que vean, sin esa parte de mi con la que agradecer cualquier buen gesto o espantar lo que no me gusta; la necesito para intercambiarla cuando alguien me ofrezca la suya o simplemente para convertirla en carcajada si la ocasión lo merece. Voy arriba y abajo creyendo encontrarla en cada rincón que descubro finalmente vacío. He mirado debajo de la mesa hallando sólo cuatro hojas arrugadas, tatuadas de tachones, con lo que intenté escribir hace dos semanas; lo leo... así es imposible! Quizás si pongo su canción me recuerde la última vez en que hice buen uso de ella... suena una melodía acompañada de una voz distorsionada por una pésima grabación casera... pues no, no funciona. He abierto todos los armarios. Llego tarde y no la encuentro... Me doy el último toque en el espejo, así será más fácil disimular su ausencia, cojo el bolso, la chaqueta, las llaves, salgo a la calle... y ahí está!
Ayer, al parar delante de la puerta, en un pequeño receso antes de entrar, entre un suspiro y un parpadeo, la olvidé tirada junto al felpudo que da la bienvenida a casa. No la eché de menos al apoyar la cara sobre la almohada, ni siquiera tras el último bostezo. Se ha pasado ahí toda la noche... y está perfecta...
Hoy en día me he dado cuenta que mi pasado me persigue... Acaso no me dejará ni un momento a solas? Porqué cosas que hice hace ya bastante tiempo regresan a atormentarme, tal como si nunca se hubieran ido? Cómo decirle a este vergonzoso y atormentado pasado que no lo quiero más, que se aleje de mi, que no quiero saber más de él, ni de todo aquello que lo conformó?? No quiero!! Lárgate de una buena vez!!!
Por que no puedo pensar que simplemente mi vida comenzó hace cuatro años y medio? Porqué tengo que revivir (cada vez de peor manera) esos acontecimientos humillantes y aterradores de mi vida? Solo quiero olvidarlo todo, no tener que sentirme desdichada cada vez que algo me lo recuerde... es eso mucho pedir?
Quiero agradecerte tus besos. Tus caricias. Tu aliento en mi oído. Quiero agradecerte esa sonrisa. Esos "te quiero". Esas manos recorriéndome. Quiero agradecerte el que te entregaras, y que me hayas hecho entregarme. Quiero agradecerte toda tu pasión. Tu deseo. Tu admiración. Gracias por amarme.
Te pregunté tu opinión, que más que opinión, sería respuesta. Y no me la supiste contestar. Porqué? Porqué algo que para mi es tan claro como el agua, a ti te provoca tantas dudas? Cómo puedes siquiera dudar aunque sea un poco? Por que tu respuesta lo cambiaría Todo. Y en verdad me refiero a todo, y tu lo sabes. Tal vez seamos cobardes, o tengamos miedo de las consecuencias de esa respuesta. Pero, y que? Como podremos llegar algún día a ser felices si no nos arriesgamos a serlo?
Un cambio de vida. Tu crees que yo no estoy asustada? Estoy aterrada. Completamente ATERRADA. No es una decisión fácil de tomar, claro está. Afectaría nuestras vidas (tanto la tuya como la mía), y les daría un giro de 360º. Pero sería un giro bueno! Sería tal vez lo mejor que pudieramos llegar a hacer en nuestra vida! Podría llegar a hacernos mejores personas, podría incluso cambiar nuestra forma de ver la vida!
Pero aún sigo esperando tu respuesta. Y, tristemente, siento que la seguiré esperando aún más... :(
No me dejes con esta incertidumbre, amor. Por favor dime que es lo que piensas hacer, no me dejes sin saber que hacer, que decidir... Sé que en el fondo sería MI decisión, pero no puedo tomarla si no se lo que TU quieres... Solo puedo decirte que TE AMO, y que quieras lo que quieras, y decidas lo que decidas, mi respuesta será siempre de acuerdo a la tuya.
Confieso que estoy enamorado, que tengo sed de tu Amor, que cada instante de mi vida estas en mi Corazón.
Confieso que por tí escribo Poemas eres mi única inspiración, mi voz, mi mente, mi pluma, solo quieren hablar de tu Amor.
Confieso que sanaron las heridas que lastimaban mi Corazón, se alejó la Soledad, el Vacio y la Tristeza solo hábita en el tu Gran Amor.
Confieso que mi Corazón late por tí, me desvelo, me ilusiono y hasta lloro pensando que estas a mi lado, igual como lo hemos soñado.
Confieso que una sola palabra tuya hace crecer mis sentidos, una frase es un cantar y un "Te Quiero" hace mi cuerpo vibrar como jamás lo habia sentido.
Confieso secretamente Solo " Tú y Yo" que sin verte y sin tocarte, disfruto de tu Amor
Bueno, ayer estuve algo ocupada, ya que tenía que quemarle a mi madre un buen de CD´s de música de hace chorrocientos años, y aparte de intentar lidiar con mi computadora, pues se estaba trabando cada cinco minutos porque ME ACABÉ LA MEMORIA!!!! jajajajajaja, si alguien me puede vender barata una memoria para la PC (para ponerle más a la que ya tiene) se los agradecería con el alma... Total, que entre eso, y el que mi niña quería ir a pedir dulces de "Halloween" (lo siento, pero no le pude sacar fotos... =( ); no tuve nada de tiempo de escribir la muy merecida Entrada respecto a Halloween...
Pero ahora, como ya ha pasado el día, no puedo poner nada de "mello"... Bueno, si... Les pondré una historia que me encontré vagando por entre Netlog, que la verdad a mi me dejó con un escalofrío bastante intenso por un par de horas...
DISFRÚTENLO!!!!
Un día me dijo que era vidente, y no es que no le creyera, pero me muestro generalmente bastante incrédula respecto a estos temas. Lo que no veo, no existe para mí. No digo que debiera haberle creído sólo porque le estimaba ya que en mi opinión la amistad y la confianza son muy importantes, pero simplemente hice un esfuerzo y le di el beneficio de la duda. ¿Y si era yo la que estaba equivocada?. No volvimos a hablar del tema hasta que un día volvió a aparecer en el chat donde estábamos hablando y me envió un privado. Era una de esas ventanitas que sólo podíamos ver ella y yo. Absolutamente privado.
ELLA - Hola, ¿seguimos el tema? YO - ¡Vale! Pero no creo que puedas convencerme, ya sabes... me cuesta creer estas cosas.
ELLA - No pretendo convencerte de nada, pero nací con ciertos dones y tampoco tengo intención de ocultarlos al mundo.
YO - Eso debe estar bien.
En realidad no sabía qué decirle. ¿Estaba bien? En fin... poco podía decir yo al respecto.
ELLA - Está bien, pero no siempre. Cuando tengo una visión acabo agotada. YO - ¿Te supone un esfuerzo?
ELLA - Sí, bastante esfuerzo.
YO -¿Y por qué lo haces?
ELLA - No es algo que se elija, se nace con ello.
Hubo un silencio en el que ninguna de las dos parecía saber qué decir. Miré el canal donde nos habíamos conocido siete meses atrás. Estaban hablando de las próximas vacaciones de verano.
ELLA - ¿Sigues ahí? YO - Sí, ¿no puedes verlo? .-Bromeé.
Entonces dijo algo que me asustó.
ELLA - Sí, puedo verte.
Tragué saliva y pensé, vaya, me está tomando el pelo y yo caigo como una tonta. Sentí un escalofrío pero decidí presionarla.
YO - ¿Ah, sí? Pues dime... ¿con quién estoy? ELLA - Sola
Bueno, eso podía haberlo comentado antes en el chat y que ella lo hubiese leído. Decidí seguir con aquello como si se tratara de un juego.
YO - Dime algo que me sorprenda. Algo que veas en mi habitación. ELLA - Veo que tienes algunas de las teclas de tu ordenador borradas. Tecleas rápido.
YO - Ya, pero eso puede pasarle a cualquiera. Las letras de los teclados se borran.
ELLA - Tú tienes borrada la A, la S, la L y la M.
Miré mi teclado más curiosa que horrorizada, pero de la curiosidad a la ansiedad hubo tan sólo un instante. Ya no me hacía tanta gracia el juego. Mi condición de incrédula, no obstante, me hizo ir más allá.
YO - Amiga... estoy segura de que casi todos tenemos las mismas letras borradas. Dime algo que sorprenda de verdad. ELLA - ¿Por qué quieres seguir con esto si no me crees?
Buena pregunta, pensé.
YO - Igual para conocerte un poquito más, o para experimentar algo que no haya experimentado antes.
En ese momento supe que ella sonreía desde su lado del monitor. Internet es un sitio curioso. Estás en tu casa, en camiseta de tirantes y pantalón corto, descalza y con el ventilador puesto cuando al otro lado de la pantalla alguien te habla abrigado hasta el cuello, con un par de calcetines y la estufa puesta porque tú estás disfrutando del inminente verano y ellos aún están pasando el clima del invierno.
Mi amiga se había mostrado siempre amable, abierta, simpática y con un buen sentido del humor. Se podía decir que coincidíamos en todo menos en este tema. No nos gustaba el fútbol, adorábamos las comedias, nos encantaba Oscar Wilde, ambas habíamos visitado Orlando, a las dos se nos había muerto el padre... ¡eran tantas cosas las que nos acercaron y nos hicieron grandes amigas!.
ELLA - ¿Cómo llevas el libro? –Preguntó de pronto. YO - ¿Qué libro?
ELLA - El que tienes encima de la mesa... déjame ver... La fuerza bruta, de John Steinbeck.
Miré a mi derecha con los ojos como platos. ¿Se lo había dicho? ¿Le había dicho que lo había empezado o que iba a leerlo? ¿Le había dicho que solía poner los libros en mi mesa porque me encantaba mirar una y mil veces las portadas de los libros que me estaba leyendo? Evidentemente, la respuesta debía ser sí.
YO - Acabo de empezarlo.
Lo escribí sin dejar notar nada sobre mi –todavía- sorpresa.
ELLA - Yo no lo he leído. YO - Ya te diré qué me parece.
En el chat general el tema de conversación giraba en torno a las lanchas motoras. No me pareció más interesante que mi conversación en privado y me puse a pensar qué podía preguntarle para descubrirla o rendirme a sus pies definitivamente. Pero habló ella.
ELLA - Alguien va a llamar a la puerta. YO - Ah, pues ve, te espero.
ELLA - No. Es en tu casa.
Sonreí incrédula. Iba a poner una risa (jajajaja) cuando sonó el timbre. Miré hacia la puerta de la habitación. Mis ojos volvieron a la frase premonitoria de mi amiga.
YO - Ahora vengo. ELLA - Ok.
Llegué hasta la puerta y miré por la mirilla. Un vendedor de alfombras. - No me interesa. –Dije para no tener que abrir. El chico dijo algo que sonó despectivo y se marchó a otro piso. Volví al chat.
YO - ¿Cómo lo sabías? Era un vendedor de alfombras. ELLA - Te he dicho que puedo verte.
Sopesé la posibilidad de que tuviera razón pero mi sensatez lo negaba una y otra vez. No había nacido yo para creérmelo todo, y menos aún aquello que escapaba a la lógica. Mi amiga no sólo estaba en su casa, sino que estaba en otro país y teníamos distinta franja horaria.
ELLA - ¿Sabes? Algo me dice que debo seguir mirándote. No te asustes pero... YO - pero???????
ELLA - Es que no sabría explicártelo. Generalmente tengo visiones premonitorias, otras veces, como hoy, puedo provocar el verte. Aparecen imágenes frente a mí y te veo, veo tu habitación, pero esto supone un gran esfuerzo. Me duele la cabeza.
YO - Ya, pero... ¿y el “pero” que decías?
ELLA - Es que no quiero asustarte pero presiento algo raro.
YO - Ahora sí que me estás asustando.
¡Pero qué poca firmeza tenía, por Dios! ¡Ahora estaba asustándome de verdad! Yo, la incrédula, la que si no ve, no cree. Me sentía agitada. Quizás se debía a que eran pasadas las diez de la noche ya, estaba sola en casa y la última persona que había visto había sido un desconocido poco amable desde una mirilla. Al menos aún podía escuchar el volumen alto de un televisor. Era mi vecina, una viejecita que estaba algo sorda.
YO - No sé pero... quizás deberíamos cambiar de tema. YO - No es que me hayas convencido pero...
ELLA - No te preocupes, te entiendo. ¿Tengo tu permiso para seguir observando?
YO - Claro, pero que conste que no tengo tan claro que puedes verme. Mi sesera me impide creerte.
Miré de nuevo el chat para ver si surgía algún tema en el que pudiera involucrarme pero estaba parado. Había unos siete miembros en el chat y ninguno de ellos hablaba. Todos estaban en privados. Miré la ventanita del privado de mi amiga.
Iba a escribir algo cuando ví que ella se me había adelantado.
ELLA - Cielo, ahora te asustes pero, no estás sola.
Sentí un escalofrío en mis piernas y mis brazos. Tanto se erizó el vello que me dolió. ¿Cómo se podía calificar a una de “cielo” para luego decirle que no estabas sola en la habitación?.
YO - ¿Qué quieres decir? Me estás poniendo nerviosa. ELLA - No puedo identificarle pero está detrás de ti
YO - Por favor para
ELLA - No se mueve casi, no te asustes, déjame observarle.
YO - Estoy asustada.
Ahora sí que lo estaba. Miraba la ventana. Oscuridad total. No me atrevía a girarme hacia atrás. ¿Y si veía algo que no quería ver? ¿Y si allí estaba mi amiga? ¡u otra persona! Eso aún era peor... comencé a notar un nudo en la garganta. Hubiera querido ser más valiente o más cobarde y llorar, pero estaba estancada en mi propia lucha para creer o no creer.
ELLA - ¿Notas frío a tu alrededor?
Su pregunta me llegó casi cuando estaba a punto de apagar el ordenador y encender la luz del techo para meterme rápidamente en la cama y olvidarme del tema.
YO - Estamos a más de 30 grados.- Le informé. ELLA - Ok. Es que no consigo entrar en él.
YO - ¿¿¿EL??? ¿entrar??
ELLA - Se muestra como una estatua por eso no me deja descubrirle. No sé si es bueno o tiene malas intenciones. Sólo sé que está ahí, estático.
YO - Yo no veo a nadie... esto no me gusta.
ELLA - Ya te dije que no te asustarás, cielo. Además, yo estoy contigo.
YO - Sí, a miles de kilómetros de distancia.
Entonces lo noté. Una especie de roce helado, como si hubieran puesto una mano sobre mi brazo. En la zona donde la sentí el pelo de mi brazo se erizó. Completamente en alto. El resto de mi cuerpo no notó nada.
YO - ¡Está pasando algo! ELLA - ¿Qué??
YO - He sentido un frío helado en mi brazo.
ELLA - Tranquilízate.
YO - Se me ha erizado el pelo, tengo una extraña sensación.
Comenzaba a ser pánico.
ELLA - Cielo, tranquila, hazme caso. YO - Esto es muy raro
YO - Estoy asustada
YO - Necesito tranquilizarme, estoy.... joder!
YO - joder joder joder joder joder
ELLA - ¿Quieres dejar de escribir?
YO - joder joder joder joder joder
ELLA - Te va a dar una taquicardia, tranquilízate.
Y entonces noté un soplo frío en un mi cuello, como si me hubieran tirado el aliento.
YO - ¿Qué significa el frío del que me hablabas? ELLA - El frío lo transmiten los muertos cuando se acercan, generalmente algo enfadados o...
YO - ¿OOOOOO??????????
ELLA - violentos
YO - ¿VIOLENTOS?????
YO - Joder ayúdame, qué hagooooooooo?????
ELLA - Tranquilízate, yo no lo he visto moverse.
YO - ¡Haz algo!
ELLA - Cielo ¿quieres tranquilizarte?
YO - ¡Hay alguien conmigo joder! Tengo un muerto tirándome su aliento en mi espalda, estoy acojonada estoy asustada estoy llorando
ELLA - Cielo.... ¿te importaría escucharme? Deja de escribir y lee esto
Hice un esfuerzo. Para mí escribir suponía no mirar atrás y leer palabras, ya fueran suyas o mías,sentirme menos sola en mi habitación.
ELLA - No hay nadie, cariño. YO - Lo dices para tranquilizarme.
ELLA - NO HAY NADIE
YO - Está aquí, lo siento, lo presiento lo notooooooo
ELLA - Ok. Escúchame. Era broma.
YO - ¿Broma????
ELLA - Quería demostrarte que no existen los incrédulos, cálmate por favor. Yo no veo nada, es cierto que a veces tengo visiones premonitorias, como cuando han llamado a la puerta, pero no puedo obligarme a ver a nadie.
YO - pero yo siento algo
Esto último lo escribí con lágrimas en los ojos y más asustada que nunca. Sus palabras no me tranquilizaban. Las lágrimas a veces me impedían leer bien pero me las quitaba restregándome en segundos los ojos o apretando los párpardos para que salieran disparadas y dejaran de molestarme.
ELLA - Voy a llamarte por teléfono.
Pocos segundos después sonaba el timbre del teléfono. ¿Había hecho ella misma una conferencia para convencerme de que no existían las videntes ahora que ya me lo había creído?. Fui a descolgar pero ocurrió algo que congeló mi mano en el aire.
ELLA - Cielo, no puedo llamarte sin desconectar esto. Sólo tengo una línea. ¿Puedo llamarte o prefieres que sigamos aquí?
Cuando ya tenía puesta la mano en el auricular ví su privado. ¿Cómo podía escribirme y llamarme a la vez? Miré el identificador de llamadas antes de descolgar. No había número, era anónimo. No era ella. Eso lo tenía claro después de haber visto el privado.
Respiré hondo y dudé entre contestar al privado o descolgar el teléfono. Me decidí por la llamada. - Dígame. - Tu amiga va a a morir mientras tú escuchas este mensaje.
Jamás había sentido tanto miedo y jamás en mi vida mi corazón había dado un vuelco tan grande ni mis piernas –aún sentada- me habían fallado con tal rapidez. Me hice de mantequilla. Comenzó a darme vueltas la habitación y luché por recuperar el aliento.
De pronto la línea se cortó y comenzó el molesto pitido de “comunicando”. Solté el auricular como si me quemara en las manos. Volví rápidamente al chat, al privado. Tecleé tan rápido que lo escribí todo mal.
YO - ?ESta`s ahí´? YO - respondeeee!!!! YO - responde por favvor!!!! YO - ¿no me lees¿¿¿ YO - DI ALGOOOOOOOO
Histérica, cogí mi agenda y marqué su número de teléfono. Yo sí tenía dos líneas y podía permitirme permanecer en internet mientras le llamaba. Conseguí comunicación con el extranjero y esperé... esperé nerviosa, mordiéndome el labio, más agitada que entera, más asustada que nunca... prácticamente bailaba en mi asiento.
Pero no contestaba.
Colgué furiosa pegándole tal golpe al auricular que pensé que me habría cargado el teléfono. Volví al privado y traté de que mi amiga respondiera. No lo hacía. Al final apareció un mensaje en mi privado. En su ventana.
ELLA - Ahora sí te veo. No tengas miedo. Sólo me quedaré un momento.
Sentí un escalofrío que me recorrió la espina dorsal. El chat me indicó que tras escribir esa última frase, mi amiga había salido del chat. Ya no estaba allí. No se había despedido de nadie, ni de mí, ni del resto de los miembros del chat. Había desconectado.
Miré fijamente la pantalla que sólo se movía ahora en el chat general. Ni siquiera sé de qué estaban hablando. Para mí todas las líneas no tenían significado, sólo podía mirar su último comentario del privado. “Ahora sí te veo. No tengas miedo. Sólo me quedaré un momento”.
Entonces lo entendí. Comencé a llorar desesperada.
Mis manos corrieron a mis ojos y lloré sofocada, entendiendo que mi amiga había muerto, que era yo la que había tenido el presentimiento y la premonición, y que ahora ella estaba a mi lado. Esta extraña comprensión me hizo girarme y mirar mi habitación vacía. No quería creer que no estuviera allí. No podía, no después de todo....
Una caricia, tan suave que apenas era como un suspiro, acarició mi cabeza. Transmitió tal cantidad de paz que lejos de asustarme me relajó. Mis lágrimas continuaron cayendo por las mejillas. Ya no las secaba. Miraba al vacío sabiendo que ella estaba frente a mí.
- ¿Qué te han hecho? . –Pregunté al aire. - Pssss. Respiré hondo al escuchar ese sonido. Era como cuando era pequeña, tenía miedo y mi madre ponía su dedo en la boca y soplaba para que olvidara el tema y pensara en cosas bonitas.
Ladeé triste la cabeza. La paz de su caricia no me abandonaba pero sabía que éste sería nuestro primer y último encuentro sin el ordenador de por medio. Me tembló el labio.
- Te echaré de menos.
En ese momento en el ordenador hubo un movimiento general. Se minimizó el chat, se abrió solo un tratamiento de textos, y apareció una corta frase en una página en blanco: