Visiones

Qué tanto puede contar un persona que ha vivido sobre la tierra desde 1985?? Muchos podrían suponer que muy poco, pero existimos algunas excepciones que rompemos esa regla. Hi. My name is Marissa and this is me...

Nota

Muchas de las imágenes de este Blog fueron tomadas de internet y pertenecen a sus respectivos dueños, a excepción de mis fotos personales... No tengo intención de hacerme pasar por dueña de lo que no es mío, ni violar ninguna ley de copyright... Si desean que retire alguna imagen suya, háganmelo saber y lo haré con gusto... Disfruten mi Blog...
Marissa_Inmortal
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miércoles, 22 de julio de 2015

Una experiencia ATERRADORA...



Uno de mis tíos siempre platicaba que, una noche cuando era joven (puede que en los años 60), al salir tarde de su trabajo en el centro de Guadalajara, iba caminando a su casa por que era cerca de la media noche y no traía para un taxi. Por su ruta tenía que pasar por afuera de un cementerio muy viejo que hay en el centro (el panteón de belén), y cuando iba caminando por ahi, tarareando alguna canción, escuchó un chillido muy agudo que le puso los pelos de punta. Al principio pensó que debió de ser un gato, y siguió caminando, pero cuando ese chillido se repitió, ahora siendo más fuerte y duradero, se dio cuenta de que era una persona, y se escuchó atrás de él. Empezó a caminar más deprisa, sin querer voltear hacia atrás, pero esa calle es muy larga (los que conocen Guadalajara lo saben), y a cada momento sentía una mirada sobre su nuca, y tenía la certeza de que esa "persona" o lo que fuera, estaba cada vez más cerca. Estaba justo por llegar a la esquina, cuando la curiosidad pudo más y volteó la cabeza, reduciendo el ritmo. Cuando contaba esto siempre le temblaba la voz y sudaba, siempre dijo que fue uno de los momentos de su vida en que más miedo pasó. 
Dijo que, como a 20 metros de él, venía una figura femenina, vestida de blanco con telas vaporosas, pasadas de época. tenía el cabello largo y suelto hasta las caderas, semioculto por un velo blanco aún más largo. Dijo que parecía como si flotara sobre el suelo, no daba la impresión de caminar. Pero lo que más lo asustó, lo que lo hizo casi salir corriendo, fue que esta cosa volvió a chillar de nuevo, y al hacerlo, vio su cara, y ésta era solo jirones, nada que tuviera sentido, era solo una mancha borrosa y deforme, en la que se abría un agujero de donde podía escuchar el grito, más fuerte que nunca, y que dejó de ser un grito para tomar la forma de un lamento.

Aaaaaaaayyyyyyyyyyyy

Mi tío contaba que no volvió la cabeza nuevamente, ni aflojó el paso sino hasta que se encontró al menos 15 cuadras lejos de ahi,por miedo a ver eso de nuevo. Decía que el miedo que pasó fue tan grande, que hasta diarrea tuvo por dos días seguidos, reportándose enfermo en su trabajo y rehusándose a hablar del tema. Duró años sin mencionarlo, y más años aún en pasar de nuevo por esa calle, y jamás lo hizo de nuevo en la noche. 

Mi tío murió hace ya muchos años, pero no dudo que ese momento lo haya recordado hasta sus últimos días.

domingo, 26 de agosto de 2012

The Slender Man - Especial Terror / Mitos y Leyendas


Slenderman u Hombre Delgado, su traducción al español, es un ser de características "míticas", un boogieman del siglo veintiuno.


Caracteristicas

Slenderman nació como una figura alta, con brazos como tentáculos saliendo de su cuerpo, que aparecía en fotos con muchos niños. Mientras el mito crecía, se transformó en un monstruo alto y delgado (su altura estimada sería
entre tres y cuatro metros) capaz de cambiar de forma (shape-shifting) con el objeto de atrapar y encantar a sus víctimas; a momentos podría lucir a grandes razgos como un hombre normal, y en otros producir incontables tentáculos. Quizás lo que llevó a convertirlo en una figura tan popular en "la internet yanqui" fueron los rasgos que lo identificarían hasta hoy: su cabeza completamente desprovista de cualquier rasgo, su piel totalmente blanca, y un traje formal negro.

Su apariencia le permite camuflarse entre los árboles, por lo que se le asocia particularmente con este tipo de escenario. Sus victimas caen en un trance al verlo, siendo atraídas hacia él sin poder hacer nada por evitarlo. Lo que Slenderman les hace una vez que caen presa de la hipnosis permanece un misterios; se especula que los utiliza de alimento, juega con sus restos, los absorbe, lleva a "otro lugar" o los transforma en otros slendermen.


Este monstruo se asoció inmediatamente con dos elementos en particular: los bosques y los niños. El folklore que lo rodea cuenta historias en las cuales niños desaparecen al jugar cerca de un bosque, para reaparecer como cuerpos horriblemente mutilados. También se lo asoció a los incendios; haciéndole aparecer en varias fotos apenas dibujado entre el humo de alguna casa que desaparecía entre las llamas. Básicamente se esconde en el humo, la niebla o entre los árboles, y su aparición se da antes de misteriosas desapariciones, u horrendas matanzas asociadas con niños. Como cualquier mito, está sujeto a un constante cambio, y desde la aparición de diversas ficciones que lo toman como protagonista se ha aceptado que suele acechar a aquellos que saben de él, al igual que niños o gente que guste de dar paseos por el bosque.

Sus orígenes se atribuyeron a una misteriosa figura de la mitología alemana, Der Ritter, la cual se dice que secuestraba niños que se portaban mal, además de habitar el Bosque Negro.


Slenderman y la era informática

Como buen hijo de la internet que es, desde su aparición se lo ha asociado con los medios digitales: su presencia se perpetua mediante fotos, videos o blogs. Es interesante notar que su presencia se ha asociado a desperfectos en las máquinas digitales que intentan grabarlo; desde errores en la cámara, ruido, tonos agudos y distorsiones en cintas hasta archivos de f
otos corruptos. Quizás el hecho de que su presencia sea capaz de afectar el medio electrónico es parte del porqué de su gran popularidad.

FOTO:

"Foto sacada en 1988. Los niños en la foto son (de izquierda a derecha) Nicholas Howards, Daniel Howards, Stacy Howards y Nathaniel Kellinger. La fotografía fue tomada aproximadamente dos horas antes de la desaparición de Nicholas y Stacy. El hombre de traje en la foto, aunque todavía sin identificar, fue el principal sospechoso de ser el secuestrador durante la investigación debido a las reiteradas quejas de los chicos de un hombre de traje "mirándolos" mientras jugaban en el parque. La mujer que parece mirarlo fue interrogada, pero reportó no haber visto a ningún hombre de traje en la escena. Nicholas y Stacy nunca fueron encontrados. La investigación cerró en 2005."


Sus Victimas

Aunque en las historias tengamos como protagonistas tanto a niños como a jóvenes adultos, normalmente los que son capaz de contarnos la experiencia (en tiempo real o como un relato del pasado) son los más grandes; por lo que no son claras las diferencias en la manera que afecta a sus victimas. En el caso de los adultos, desde Marble Hornets (ver más abajo) se denota que el contacto
constante con Slenderman genera un violento y constante carraspeo, además de pérdidas de memoria (Slenderman gana el poder de controlar a sus víctimas, y mientras están bajo su influencia, no son conscientes, generando 'baches' en la memoria). En EverymanHYBRID su presencia es anunciada con pesadillas; en Just Another Fool aquél que cae víctima de Slenderman termina volviéndose loco. El deterioro mental de los protagonistas se manifiesta mediante dibujos inconexos de figuras altas, árboles y el "símbolo del operador" (Operator Symbol, original de Marble Hornets); escritos incoherentes y el mantra de "He sees me" (Él me ve).


Popularidad

Desde su nacimiento en los foros de SA hace un par de años, saltó inmediatamente a 4chan, más especifícamente a la board dedicada a lo paranormal (/x/), desde la cual se expandió hacia el resto de la web. Luego de que Marble Ho
rnets comenzara a postearse en Youtube, el concepto de los mismos usuarios siendo acechados por Slenderman se popularizó, y comenzaron a generarse diversos blogs que, en la manera de un ARG (Alternate Reality Game, o juego de realidad alterna, en los que se juega a tiempo real), contaban historias de horror en las que el protagonista relataba la manera en la que Slenderman lo perseguía.


Lo... ¿real? del mito

Mientras el mito de Slenderman maduraba, los más paranoicos comenzaron a preguntarse si este ser realmente existía, o si por alguna razón lo habían hecho real al obsesionarse tanto con él; decenas de anécdotas anónimas en las que se describía encuentros con Slenderman o un monstruo de características similares comenzaron a aparecer, fortaleciendo la idea de que Slenderman e
ra un tulpa (un ser de la cultura tibetana que puede ser creado por monjes con tan solo voluntad y meditación) o thoughtform. Al estar ligado con la comunidad paranormal desde sus inicios, muchos son los que sostienen que la obsesión que rodea a este personaje es el tipo de energía que se requiere para crear un "servidor" o elemento con voluntad propia en la teoría de la Chaos Magic, o magia del caos.


La ficción
Su atrapante historia logró capturar la atención de muchos usuarios bastante creativos, dando comienzo a decenas de historias interactivas que lo incluían como antagonista.

Marble Hornets

La primera y la más popular de las s
eries, relata la historia de Jay y las cintas que su amigo Alex le dejó. Alex, estudiante de cine, había estado inmerso en un proyecto independiente llamado Marble Hornets, una película indie y de producción de bajo costo como muchas otras. Durante la producción, los actores comenzaron a notar que el comportamiento de Alex se volvía cada vez más errático y nervioso, hasta que finalmente la filmación de MH se detiene indefinidamente y Alex se muda a otro estado, dejándole las cintas a Jay. Un año más tarde, y tras haberse olvidado completamente de ellas, Jay las revisa para encontrar grabaciones extrañas, y a un Alex muy extraño, que parecía estar siendo acechado por alguien. Es entonces que Jay empieza a sufrir pérdidas de memoria, llegando a la conclusión de que lo que había estado tras Alex ahora estaba tras él también.


https://www.youtube.com/watch?v=xm6PGh2fvTg&feature=player_embedded

Aqui un video de parte de una investigación sobre este Slender Man.

jueves, 16 de agosto de 2012

Historias de Terror! 2

"Recoge tus piernas, te las quiere jalar...”

Bien, esto me ocurrió hace ya 9 años, justo el primero de enero, después de la cena de año nuevo.
Ese día festivo lo pasé junto con mi hermano en la casa de mi papá, recién adquirida después de su divorcio, todo en orden, en completa paz mientras compartíamos los alimentos, experiencias del año pasado y expectativas del venidero.


Llegó la hora de dormir, y nos repartimos en las habitaciones disponibles de la casa, a mí, por ser la hija menor me tocó el privilegio de dormir en la cama más cómoda y en la habitación de mi padre, que era bastante grande y fría.

Las luces de la casa se apagaron y poco a poco las voces de mi padre y hermano se perdieron por el cansancio, yo no dejaba de dar vueltas en la cama, el frío era insoportable y un ambiente denso se sentía a mi alrededor, me sentía rara, como nunca antes, no sabía de dónde provenía mi angustia.

Decidí colocarme en el extremo derecho de la cama, totalmente recta y con las manos sobre el pecho, fije mi vista en un rincón de la habitación, inmediatamente vino a mí un pensamiento de lo más raro:

- “Recoge tus piernas, te las quiere jalar...”

Inmediatamente recogí mis piernas, no entendí ese extraño pensamiento hasta que aun con la vista fija en ese oscuro rincón, pude ver con claridad una pequeña silueta, sujetaba con todas sus fuerzas lo que parecía ser una pelota, la dejó caer y se acercó lentamente a los pies de la cama.

Ese extraño pensamiento se hizo presente de nuevo:

- “Voltéate, no la quieres ver...”

Me acomodé en posición fetal, y justo en ese momento sentí un peso cerca de mí, y un calor inusual, alguien se había acostado a mi lado y acariciaba mi cabello.

Yo quería voltear a verla, la fuerza de una pequeña mano sujetaba firmemente mi mejilla regresándola a su lugar.

Fui incapaz de moverme, de gritar, sentía esa presencia a mi lado y el pensamiento regresó.

- “Mejor duerme, mira que nada puedes hacer, mejor no ver, mejor dormir...”
Cerré mis ojos con todas mis fuerzas, siendo lo último en ver la hora, eran casi las tres de la mañana.

Desperté después de varias horas, el reloj marcaba ya las 11 de la mañana, y el olor del café y la comida recalentada inundaban el hogar, me sentía muy pesada, salí del cuarto y mi padre curioso me preguntó qué era lo que tanta risa me causaba en la madrugada, me comentó que me escucho reír casi a carcajadas, y que al acercase escuchaba como yo corría a acostarme.

Me quedé helada, después de ese día las visitas de esa niña se hicieron constantes, la veía en mis sueños, dormida plácidamente a mi lado, tomada de mi mano.

Historias de Terror

NO SOLO LOS PERROS LAMEN

Esto paso en una pequeña ciudad de Francia, salio en casi todos los periódicos locales. Una niña de 9 años, hija única, de padres de gran influencia, tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola.

Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande, pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra, los padres fueron a despedirse de la niña; el perro ya acostumbrado a dormir con la niña, se ponia debajo de la cama.

Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) lo hizo y entonces se tranquilizó y durmió otra vez.

Cuando se despertó por la mañana descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con sangre que decía NO SÓLO LOS PERROS LAMEN.
Entonces dió un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de su habitación.

Se dice que cuando los padres volvieron estaba totalmente trastornada y solo decia "¿quién me lamió?".
Aun se busca al autor de tal aberración.


LA PULSERA NEGRA

En Estados Unidos, cada vez que te internan en un hospital, colocan en tu muñeca, una pulsera blanca con tu nombre, para poder identificarte. Sin embargo, existen otras pulseras de colores diferentes, que simbolizan otras cosas. Por ejemplo, las pulseras negras son colocadas en las muñecas de las personas que acaban de fallecer.

Mi tía me platicaba de un cirujano que trabajaba en el turno de la noche en una escuela-hospital. El acababa de terminar una operación e iba en camino hacia el sótano. Entro en el elevador, y había otra persona con él. Casualmente se puso a platicar con la mujer sobre tonterías, mientras el elevador descendía. Cuando la puerta del elevador se abrió, vio que otra mujer estaba a punto de entrar, y entonces el doctor, de manera precipitada apretó el botón para cerrar la puerta, y presiono rápidamente el botón hasta el piso más alto.

Sorprendida, la mujer regaño al doctor por su descortesía al no permitir subir a la otra mujer al elevador.

El Doctor dijo: “Esa es la mujer que acabo de operar. Murió durante la operación… No viste la banda negra que estaba utilizando?”

La mujer sonrió, levanto su brazo y dijo: “Una banda como ésta...?"


El Ojo

Es tarde. No debieras estar fuera de la cama a esta hora, sabes?

Estar rodeado de obscuridad, sin nada mas que un monitor iluminado tu alrededor, totalmente sin protección, no es saludable. Tu consiente interno, seguro se esta riendo ya de mi. Quizás estés pensando a donde va todo esto. Créeme, no es bueno.

Estoy aquí para advertirte. En precisamente 4 minutos con 13 segundos, veras algo
en la esquina de tu ojo. Giraras rápidamente tu cabeza, intentando enfocar tu visión. Tu gato pasara cerca de ti. Sentirás un poco de alivio, mientras gentilmente le das la bienvenida a tu compañero felino, y dejas que se siente en tus piernas. Exhausto, el felino se colapsara y dejara salir un suave ronroneo.

Mientras navegas por internet, notaras algo extraño en tu mascota. Miras hacia abajo, y veras una nota atada en su collar. Esta en blanco. Te cuestionas esto, pero regresas al Internet. El gato se eriza, tiembla y salta de tus piernas al piso, escabulléndose. La nota, que convenientemente pusiste a lado de tu monitor, empieza a “sangrar” tinta negra. Abres entonces el papel, sosteniéndolo frente a la luz del monitor, y entonces veras la ilusión de un ojo, que aparecerá frente a ti

Es entonces cuando te darás cuenta que tú no tienes gato.

Apaga tu monitor. Rodéate de obscuridad. Y no te atrevas a cerrar tus ojos. Parpadea y morirás antes de que sientas que cerraste tus ojos.

Incate, abre la nota y colócala al alcance de tus brazos. Ahora, lo sentirás en ti. El ojo te estará observando. Sentirás que te falta el aliento, pero al menos intenta decir: “Puedo verte”.

Tira la nota y regresa a tu computadora.

Siento decirte, que el ojo que te observa nunca cesara. Siempre lo sentirás. Cuando comes, cuando te bañas… En estos momentos te esta observando.

Dulces sueños…


LA GALERIA DE HENRI BEAUCHAMP

Si vas a este pequeño bar de un piso en Paris, y el correcto barman se encuentra trabajando en esa noche, podrías ver una muy exclusiva galería que muestra los trabajos perdidos de un tal Henri Beauchamp. Pero, para poder entrar tienes que demostrar ser un fan muy devoto del artista. Se te hará la siguiente pregunta, en un ingles totalmente perfecto: “Que es lo
que deseas tomar durante esta gloriosa noche?”. Deberás responder “Absenta”. Cualquier otra cosa, te matara durante la noche. La siguiente pregunta será sobre el tipo de Absenta, y tu DEBERAS responder con cualquiera de estas respuestas: “La bebida que aquel señor no soportaba tomar” o “La buena absenta. La mejor absenta”. Si pides la absenta de cualquier otra manera tendrás pesadillas por 13 días. El sueño de cada noche será peor que el de la noche anterior, hasta la del 13vo sueño, la cual te perseguirá por el resto de tus días.

Entonces, el barman dirá: “Asegúrate de tomarte esto con cuidado; Esto es lo mas fino, lo mejor”. Tu le podrás hacer dos cosas: contéstale: “Sobre estime mi fortaleza, que tengas una buena tarde”. Si el barman asiente, podrás irte por la puerta por donde entraste, ileso, sin haber ganado ni perdido nada.

O Podrás seguir adelante.

Se te entregara un vaso con un borde de 7 lados, con cada lado girando de manera muy delicada. También recibirás una cuchara para la absenta muy, muy muy especial, con la forma de una llave; Los agujeros que están en el tope de la llave, sirven para drenar el alcohol y colocar un cubo de azúcar. Y por supuesto, una botella de absenta, sin marca, con marcas de que la etiqueta fue arrancada hace muchísimo tiempo.

La cuchara esta completamente plana, pero tiene dos lados muy distintivos: uno con una ranura del lado de la llave, y el otro sin la ranura. Pon el mango hacia abajo, para que la ranura vaya hacia abajo. Si intentas ponerlo al revés, tu absenta sabrá agria, tu nariz te quemara y veras horrores indescriptibles no de este mundo.

Ahora, si la cuchara esta puesta de la manera correcta, entonces prepara la absenta de la manera usual (Pon el azúcar en la cuchara, y ponle el alcohol sobre ella, para que gane el color correcto y sus “cualidades especiales”). Hecho esto, dile “Salud” a tu amigo, el barman, y tomate todo hasta el fondo. La absenta te quemara la garganta terriblemente, como si fuera acido.

Si hiciste todo de manera correcta, ya bajas las luces, se apagaran por completo, y la obscuridad llenara al bar. No temas; La obscuridad es la pista de que has sido aceptado para ver la exhibición. Espera en la obscuridad, y quédate en silencio; A menos de que el barman te diga otra cosa.

Eventualmente (mas o menos entre 2 o 3 minutos), una brillante luz verde brillara bajo una puerta en una de las paredes mas alejadas del bar. De repente, e bar se llenara de verde, no solo de la luz de la puerta, sino de unas pequeñas esferas luminiscentes que gentilmente flotan en el cuarto. Y entonces, el barman ya no estará ahí. Ni ninguna otra persona.

En este punto no habrá ningún peligro; considéralo como un punto de seguridad. Tomate el resto de la absenta. No es obligatorio acabárselo, sin embargo, podrías necesitar el alcohol. De cualquier manera, toma la cuchara, y colócala dentro la cerradura de la puerta con la luz verde. Entrara perfectamente.

Dentro habrá un pequeño elevador, con la mas hermosa mujer que ojos mortales puedan observar. La mujer te preguntara “Vas para arriba?”, y considerando todo los problemas que has tenido para llegar hasta acá, lo mas lógico será contestar que si.

Ahora solo tienes que pasar una ultima prueba; La mujer te preguntara “De que manera compararías el surrealismo de Beauchamp, con el de digamos, Rene Magritte?”. Deberás contestarle esto, y solo esto, palabra por palabra: “Esta noche he venido a ver mas que arte”. Si no lo haces, la luz verde se desvanecerá, las puertas se azotaran, y el elevador caerá hacia la obscuridad infinita, hasta el mismísimo infierno.

Ahora, tu elevador comenzara a subir lentamente. La luz verde se apagara lentamente, y será reemplazada por el fresco brillo de la luna. Saliendo del elevador, llegaras a un antiquísimo salón con un enorme póster de Henri Beauchamp del lado izquierdo de la pared opuesta de donde saliste; A la derecha hay una enorme puerta.

El tomarse el tiempo para leer el póster, es una buena idea. Explica el mismísimo significado del trabajo del Monsieur Beauchamp. Veras, el era un surrealista con problemas en los 1920`s, siempre tratando de hacer que el arte fuese libre de toda premeditación, y logro hacerlo. Veras, después de una noche en este pequeño bar de Paris, el se dedico a pintar… formas.

Primero eran figuras geométricas. Después , fractales completos. Después, imágenes que aparecerían en el periódico del día siguiente. Después, las imágenes eran profecías de lo que pasaría una semana después. Después de cincuenta años en el futuro …

En su ultima noche de vida, Henri rapto a tres niñas pequeñas de sus casas durante la noche, las asesino y pinto sus obras maestras con rojos y amarillos de la sangre y bilis de las pequeñas vírgenes.

Cometió suicidio inmediatamente después de pintar exactamente 13 portarretratos.

Estas son las pinturas que están detrás esta puerta.

Las primeras seis desde la izquierda, muestran de izquierda a derecha:

- El génesis del Universo.

- La única imagen verdadera de Dios, vista desde los ojos del hombre.

- La verdadera imagen de Jesús Cristo.

- La entrada del Paraíso

- Todos los Papas, desde el primero, hasta retratos de papas que aun no son reconocidos.

- La imagen de Jesús en su segunda llegada.

Las otras seis desde la derecha, muestran de derecha a izquierda:

- El Cataclismo del Universo

- La única verdadera imagen de Satán, vista con los ojos del hombre.

- La imagen verdadera de Judas.

- La verdadera entrada al Infierno.

- La imagen de cada humano que haya hecho pacto con el infierno.

- La imagen del anticristo en la segunda llegada...

Pero que hay del 13vo?

La 13va pintura esta colgada y volteada para no revelar la imagen. El espacio que tiene esta pintura a su alrededor es muy amplio, como si fuese esta su obra central. Y debajo de la imagen volteada, un letrero en 3 idiomas. El idioma de arriba, son escrituras en serafín, el de hasta abajo, parecen ser runas demoníacas, y el de en me
dio, letras romanas:

NO TOCAR

No puedo decir con seguridad de que se trata esta imagen. Lo único que se es que cuando Beauchamp murió, se quito cuidadosamente su piel, algunos de sus órganos y… su alma, y los utilizo para hacer una especie de collage. Como utilizo su cuerpo moribundo para hacer esta horripilante pieza maestra, no puedo decirlo, o mas bien no me atrevo.

Así que… Si logras llegar a la galería, quizás puedas tu voltear la pintura, y decirme de que se trata? Quizás con una copa de Absenta?……

miércoles, 1 de febrero de 2012

Mary Shelley y el Origen de Frankenstein...


En el verano de 1816 visitamos Suiza y fuimos vecinos de Lord Byron. Al comienzo, pasábamos las horas en el lago o caminando por sus playas.

Pero fue un verano muy húmedo y la lluvia incesante impedía durante días salir de la casa. Algunos volúmenes de historias de fantasmas traducidas del alemán al francés cayeron en nuestras manos.

Un día dijo Lord Byron: "Cada uno de nosotros va a escribir una historia de fantasmas", y todos aceptamos su propuesta.

Por mi parte, yo me puse a pensar en una historia que pudiera rivalizar con aquellas que nos habían incitado a emprender este desafío. Una historia que tocara los miedos ocultos de nuestra naturaleza y que despertara un horror espeluznante, que hiciera que el lector temiera apartar su vista de la página un instante para mirar alrededor, que le congelara la sangre y que acelerara los latidos de su corazón. Si no cumplía con estos requisitos, mi historia de fantasmas no sería merecedora de tal nombre. Pensé y reflexioné durante horas, pero todo era en vano. Sentía aquella incapacidad de invención que es la mayor desgracia de los creadores, cuando la insípida Nada responde a nuestras ansiosas invocaciones. Cada mañana me preguntaban si había pensado en una historia, y cada mañana me veía forzada a responder con una mortificante negativa.

(...) Por su parte, en aquellos días, Lord Byron y Shelley mantuvieron muchas y largas conversaciones, de las que yo era un testigo devoto, aunque casi siempre silencioso. En una de ellas, los interlocutores dialogaron acerca de varias doctrinas filosóficas, y se discutió sobre la naturaleza del principio de la vida, y sobre si existía alguna posibilidad de que fuera descubierto y transmitido. Hablaron de los experimentos del Dr. Darwin [abuelo del naturalista Charles Darwin, teórico de la evolución de las especies] (...) Tal vez un cadáver pudiera ser vuelto a la vida; en todo caso, los desarrollos del galvanismo habían dado algun indicio para pensar en ello. Quizás las diferentes partes de una criatura podrían ser fabricadas, armadas , y dotadas del hálito vital.
Recuerdo que después de una de estas veladas y cuando había pasado ya la hora de las brujas, nos retiramos a descansar. Al apoyar la cabeza en la almohada, no me pude dormir, ni tampoco podría decir que pensaba. Era mi imaginación espontánea la que me poseía y me guiaba, dotando a las sucesivas imágenes que surgían en mi mente de una nitidez inusual en las ensoñaciones. Vi —con los ojos cerrados, pero con una aguda visión mental— al pálido estudiante de artes profanas arrodillado junto al ente que había armado. Vi la espantosa figura de un hombre yaciendo inerte y que, poco después, con la ayuda de una poderosa máquina daba señales de vida y comenzaba a moverse con dificultad.

La idea se me ocurrió con la rapidez de la luz: "¡Por fin lo encontré! Lo que me hizo morir de miedo seguramente hará de morir de miedo a otros, ¡solamente necesito describir el espectro que acechó mi almohada!".

A la mañana siguiente pude anunciar que tenía una historia.

viernes, 30 de octubre de 2009

De nuevo Halloween! El Corazón Delator...


Por motivo de Halloween, me dedico a poner una historia de fantasmas, este año me apetece publicarles una maravillosa lectura del Maestro de Maestros: Edgar Allan Poe.

El Corazón Delator

¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.

Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.

Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.

Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.

Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:

-¿Quién está ahí?

Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.

Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.

Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.

Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.

Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.

¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.

Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.

Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.

Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!

Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?

Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.

Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.

Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.

Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!

-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!


jueves, 27 de noviembre de 2008

Otra, otra!!

Jijijiji, bueno, a petición del público, les dejo otras Historias de Fantasmas, que me dejaron un poco frikeada por momentos...

Ah! Pero antes, quiero agradecer la visita a mis grandes amigos: Yashiro (Bite Fight), Lágrimas de Osiris (Rose Of Dreams), Emerol (Agujero Negro), Adolfo (Dark Volta), Plas por supuesto, Omar (Hablé con tu mami, cielo, me dijo que no estabas... :( ...), mis primas Ady y Georgie, etc, etc....
COMENTEN, SAAAAABE!!!! ;)

Ahora si, les dejo las historias:

Las Cerillas

Cuando mi padre murió, encontré en uno de los cajones de su mesa de trabajo una caja de fósforos sin estrenar, aunque tenía cuarenta años o más. Me impresionó. Creo que el destino de los fósforos es arder como el de las estrellas apagarse. Aquellas cerillas, que habían escapado a su destino fatal, caían ahora en mis manos para crearme un dilema. Al principio supuse que sus cabezas estarían caducadas y que ya habrían perdido, en consecuencia, su oportunidad de arder. Pero luego pensé que quizá no, y que en tal caso yo era el instrumento del destino para que cumplieran su ciclo. Durante varios días jugué con la idea de encenderlas, pero siempre desistía por miedo, supongo, a que funcionaran, o quizá a que no funcionaran. Ninguna de las dos posibilidades resultaba tranquilizadora.

Anoche se fue la luz en casa. Estaba yo solo y no tenía con qué alumbrarme. Tras un rato de espera, me acordé de la caja de cerillas de mi padre y la busqué a tientas entre los objetos que llenan mi mesa de trabajo. Con el corazón en la garganta, saqué una y la froté sobre la lija. En seguida saltó una llamarada que tras estabilizarse empezó a alumbrar el espacio. Lo raro es que lo que se veía a su luz no era mi despacho, sino el de mi padre. Asombrado, mientras el rabo de la cerilla se consumía, vi cada uno de los rincones de aquella habitación en la que de pequeño tenía prohibida la entrada. Con el halo mortuorio característico del resplandor de los fósforos, observé la mesa sobre la que trabajaba mi padre, repleta, por cierto, de fetiches también, como la mía, y un trozo de la raída alfombra llena de quemaduras de las colillas de tabaco. Me pareció que al fondo de la habitación había una figura (¿mi madre?), que no llegué a distinguir bien porque la cerilla me quemó los dedos y hube de arrojarla al suelo, aunque no sabría decir sobre qué alfombra cayó, si sobre la de mi padre o la mía.

Cuando dudaba si encender o no la segunda, volvió el fluido eléctrico y decidí que no. Al poco, regresó mi mujer y me preguntó qué me había pasado.

-Parece que has visto un fantasma.

No le dije que lo había visto, en efecto, o que yo había sido el fantasma de una realidad alumbrada por las cerillas de mi padre. Llevo desde ayer intentando evocar la figura borrosa que se veía al fondo de la habitación. Era una mujer, desde luego, pero quizá no era mi madre. Es más: no lo era, pues la habría reconocido en seguida. ¿De quién se trataba, pues? Creo que no podré averiguarlo hasta que se vaya de nuevo la luz y pueda encender, con esa coartada moral, otra cerilla.



La visión


Se habían reunido para hacer espiritismo y habían adecuado la habitación para que todo fuera más lúgubre. Les quedó bien, iluminados tan sólo por las velas encendidas, los amigos se dispusieron a practicar la ouija y durante un rato se estuvieron divirtiendo. Alguien les contestaba, aquello estaba animado.

Entonces uno de los chicos comenzó a hacer cosas raras y todos dirigieron sus miradas hacia él. El francés que me contó la historia alzó su rostro y vió algo más... algo que los demás no pudieron ver.

Dos fuertes manos aprisionaban la garganta del chico y apretaban, apretaban. La víctima abría la boca y buscaba aire pero nadie supo cómo ayudarle, tenían mucho miedo.

El chico que observaba miró hacia arriba y vió al dueño de esas manos. Tras la víctima, estaba su propio padre muerto años atrás.

El fantasma del padre que asesinaba al hijo más allá de la realidad... en forma de espíritu estrangulaba un cuello que los otros chicos veían desnudo, sin esas manos apretando y apretando...

Al final ocurrió lo impensable. La víctima se soltó de las manos y corrió en dirección a la ventana para lanzarse al vacío. Los amigos actuaron rápido esta vez y consiguieron cogerlo de las piernas salvándole la vida.

No sé qué habrá sido de aquel joven.



Alguien observando

Lorena solía pasar muchas horas sentadas frente a un libro o una máquina de escribir o unos folios porque le gustaba leer y escribir. Se metía en su habitación y pasaba allí el tiempo tratando de hacer algo productivo por simple placer.

En ocasiones notaba como si alguien le observase desde atrás. La sensación era tan fuerte que no podía evitar volverse, y allí solía estar su padre, en el umbral de la puerta, observándola en silencio con una sonrisa en el rostro, posiblemente orgulloso de ver a su hija tan entregada a algo.
- ¿Cuánto hace que estás ahí? -Le preguntaba.
- Un ratito. -Contestaba él.
Y así sucedió en muchas ocasiones. Lorena se acostumbró a saber que cuando notaba esa mirada en la nuca, insistente, invisible, detrás estaría su padre mirándola con cariño. Era bonito vivir una sensación así.

Un día escuchó su nombre.
- ¿Qué? -preguntó al tiempo que giraba el rostro.
Se asombró de ver que no había nadie, y entonces se preguntó si había escuchado una voz de hombre o de mujer y no supo contestarse. No le dio más importancia y siguió con sus quehaceres.

Volvió a ocurrirle, y esta vez notó que la voz estaba "pegada" a su oído. Quien hubiera dicho "Lorena" lo tenía que haber dicho en un susurro firme justo en su oreja. Pero no había nadie, estaba completamente sola en la habitación. Tampoco esta vez hubiera sabido concretar si se trataba de una voz femenina o masculina pero lo que sí tenía claro era que lo había oído lo suficientemente fuerte como para arrancarla de sus pensamientos.

Su padre murió. Alguien le dijo que aquella casa estaba llena de espíritus que desde hacía mucho tiempo esperaban la llegada de su padre, y más tarde tendría oportunidad para comprobar si aquello era cierto o no... pero esta es otra historia, no quiero desviarme.

Lorena estaba una tarde en su habitación cuando notó a su padre en el umbral de la puerta. Se giró porque sabía que estaba ahí, como siempre, y la sonrisa desapareció de su rostro cuando recordó que su padre ya no estaba porque había muerto. Sintió un escalofrío porque sabía que aquella sensación había sido tan vívida y tan fuerte como cuando el hombre estaba vivo, y no supo qué pensar.

De nuevo y durante un tiempo, siguió escuchando a alguien llamarle al oído y también la mirada clavada en la nuca, pero de nuevo y durante todo ese tiempo que duró, allí ya no había nadie.



La Historia de la Niña y las Monedas de Oro

Esta historia es muy conocida en Córdoba, pues existe una antigua casa del centro de las ciudad que se dice está encantada y cuenta que en ella hace mucho tiempo vivía una familia acomodada que tenía una hija pequeña y varias criadas a su servicio.

Una noche mientras la niña dormía escuchó unos ruidos en el pasillo, abrió lentamente la puerta de su cuarto para mirar el pasillo que comunicaba los cuartos, enormemente largo y oscuro, lleno de cuadros y enlosado.

Al final del pasillo la niña vio lo que parecía un niño de su edad levantando una de las losetas y metiendo algo dentro de un hueco en el suelo. La niña no podía creerlo, lo que vió relucir en la mano del muchacho al pasar por la tenue luz que entraba por la ventana eran monedas de oro.

Cuando el niño se fue salió y se dirigió hacia allí; entonces apareció una de las criadas con una vela enorme que también había visto lo que había pasado y quería sacar partido.

Decidieron que no dirían nada a nadie, todas las noches se acercarían y con la ayuda de la luz de la vela levantarían la loseta y sacarían las monedas hasta acabarlas. Todas las noches la niña,que por su tamaño cabía dentro, se metía en el hueco bajo la loseta e iba dando monedas a la criada, quien las iba guardando en un enorme saco. Las noches pasaban y aquel tesoro parecía no acabarse nunca. Cada noche que pasaba la vela iba consumiéndose más y más, pero las monedas seguían saliendo a pares y no querían dejarse ninguna.

Una noche en medio de su labor la vela comenzó a parpadear haciendo amagos de apagarse, la criada le dijo a la niña que saliera del hueco, que ya tenían dinero de sobra. La niña le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el último momento una moneda cayó del saco al hueco y, en un acto de avaricia y sin pensárselo siquiera, la muchacha se metió de nuevo en el hueco. La criada intentó agarrarla pero no pudo, mientras le gritaba que por favor saliera de allí y dejara la moneda, pero en medio de ese griterío la vela terminó de apagarse. En el momento justo en que el último rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a la niña dentro.

La criada decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a la niña por desaparecida y el tema se fue olvidando con el tiempo. Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el pasillo "Por favor...socorro...sacadme de aquí...". Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre han encontrado es una vela vieja y consumida puesta justo en el centro de una loseta...




La niña que nunca se fué

Juguetes fuera de su lugar, risas inexplicables y presencias fantasmales inundaron la casa de una pequeña niña que había muerto, pero que al parecer jamás partió. Es la historia de Ana. Ella fue una niña que murió a finales de los sesentas a los siete años de edad, su deceso causó una gran pena para toda su familia, que en su memoria, dejó su recámara tal y como ella la tenía antes de fallecer.

La pequeña no pudo ganar su lucha contra la leucemia, y a su corta edad dejó este mundo, entonces no quisieron tocar nada de sus objetos, de esta forma, simulaban que ella seguía ahí, con sus juguetes fuera de sitio, su ropa acomodada como a ella le gustaba, por colores.

La colcha de su cama azul y rosa, quedó perfectamente restirada, y encima de ella sus muñecas más queridas. Su recámara siempre permaneció abierta, como a ella le gustaba. Sin embargo, aunque no se trataba de personas obsesionadas, pudo darse el caso de que la niña al ver que no la dejaban descansar en paz, decidiera volver con ellos.

Una tarde en que la familia regresó de un paseo al campo, uno de los dos hermanos de Ana dijo haber visto cómo se apagó la luz de aquella recámara, pero al instante volvió a apagarse, entonces comentó el suceso, pero nadie lo tomó en cuenta. Pero eso no sería todo, pues cuando la señora subía a su recámara vio de reojo una sombra, entonces buscó el motivo, pero sólo encontró dos muñecas tiradas en el piso, ella no comentó nada, pero le extrañó, pues la regla era que nadie moviera nada de la recámara de su hija. Las extrañas cosas

seguían sucediendo, contrariamente a la norma que hasta pocos días antes había prevalecido, pues las muñecas siguieron “moviéndose” de lugar. Días más tarde, cuando parecía que el asunto se olvidaba, ocurrió algo todavía más raro, Gerardo, el hermano menor fue al baño en la madrugada y al pasar por la recámara de Ana escuchó claramente su risa al interior

Allá se dirigió y encendió la luz pero no había nadie, además de que todo parecía en orden. Asustado corrió a su cuarto y al día siguiente platicó su aventura, pero nadie se aventuró a opinar. Una semana después el jefe de la familia salió de viaje por cuestiones de trabajo, cuando se instalaba en su hotel, abrió su maleta y entre sus cosas encontró uno de los muñecos de peluche de su niña que él mismo le había regalado.

Fue un momento muy emotivo, pues recordó a su pequeña y pensó que su esposa había metido el muñeco en su equipaje, entonces le telefoneó, pero la mujer negó que fuera capaz de romper las reglas y mover los juguetes.

Un día la madre de Ana recibió la visita de una amiga, quien tenía dos hijos pequeños, pero cuando estaban más entretenidas con su plática, les sorprendieron las carcajadas de los niños. “Es que hay una niña que nos hizo reír cuando jugábamos a las escondidillas, porque siempre nos encontraba muy rápido”, dijo el infante. Luego vino una descripción que las dejó heladas: “Ella traía un vestido rojo con una gorrita y tenis blancos”, dijo el otro.

Eso ya era demasiado, entonces la familia entera, llena de temor decidió consultar con un supuesto experto en cosas paranormales, quien les reveló algo que aumentó su miedo. Según les comentó el brujo, la niña sintió que aún la requerían en casa, por eso regresó, pero que sus intenciones no eran malignas, sino que al ver que su recámara estaba tal cual la conoció en vida, entonces decidió quedarse ahí indefinidamente.

Fue un momento de decisión muy difícil, pues la familia estaba asustada y no quería fantasmas en la casa, pero en el fondo sentían que la presencia de Ana no les incomodaba y podrían vivir con eso. La historia indica que jamás trataron de deshacerse del fantasma, por lo que los vecinos los tildaban de locos, y así pasaron muchos años. Hoy se sabe que de la casa no queda nada, pues un incendio acabó con ella y posiblemente con el fantasma.



El Hombre del Pasado

Este es el caso de un tal padre Litvinov, que poco antes de la medianoche de un día de 1933, abrió la puerta de la iglesia para dejar entrar a un joven que mostraba en su rostro una terrible expresión de horror.

Cuando el sacerdote hubo conseguido calmar la histeria del muchacho, oyó la más extraña de las historias.

El joven dijo llamarse "Dimitri Girshkov", y afirmó que aquel mismo día debía de haberse casado.

Camino de la iglesia, se detuvo en el cementerio para ver la tumba de un amigo de la niñez. Mientras se hallaba allí en muda contemplación, le sobresaltó ver la imagen de su amigo, muerto hacía más de un año. Lo siguiente que advirtió era que se había hecho de noche, y al regresar al poblado se asustó al comprobar que casi todo había cambiado en la pequeña población de Siberia.

En eso, Dimitri interrumpió su historia y salió corriendo de la iglesia, gritando angustiado que debía encontrar a sus familiares, a sus amigos, a su prometida.

El padre Litvinov divisó en aquellos instantes una luz extraña y una neblina grisácea. Luego, en una fracción de segundo, el joven tan raramente ataviado se desvaneció.

Sumamente intrigado por una experiencia tan misteriosa, el sacerdote revisó los antiguos archivos parroquiales, y en ellos descubrió que otros dos curas y un maestro de escuela ya habían visto al joven que surgía del pasado (o que entraba en el futuro, según como se mire), cosa que había efectuado esas otras veces en los dos últimos siglos. Al final descubrió el nombre de Dimitri Girshkov con la historia del joven que había visitado la tumba de un amigo el día de su casamiento, en 1748, y había desaparecido repentinamente... en las profundidades del misterio...



Un Último Juego

Me encontraba en mi casa viendo la televisión cuando oí una voz fuera de mi cuarto. Salí a ver quién era la persona que estaba allí, pero fue grande mi sorpresa al observar que no había nadie.

No le di mucha importancia, pensé que había sido mi imaginación y volví a entrar en mi cuarto. Después, cuando me acosté en la cama, volví a oír una voz. Esta vez salí muy molesto ya que pensé que era uno de mis amigos, pues esa tarde quedamos en vernos en mi casa. Pero nadie me contestaba cuando preguntaba quién era. El miedo empezó a apoderarse de mí y corrí para cerrar la puerta, ya que la aseguré con un candado. Me sentí un poco más tranquilo y volví a subir. Esta vez ya no escuche nada. Al poco rato llegaron mis amigos.

Ya estando ellos reunidos en la sala, dispuestos a pasarlo bien un rato, llegué y me reuní con ellos. En ese momento les pregunté que si alguno de ellos llegó más temprano de lo previsto y me estaban jugando una broma. Antes de darles oportunidad de contestarme les anticipe que en buena onda me habían asustado muchísimo, y que si era broma, había sido de muy mal gusto.

Ellos se miraron unos a otros y me contestaron uno por uno que no lo habían hecho y que ninguno se atreveráa a hacerlo ya que así no nos llevábamos, dicho esto, yo les creí, por que en efecto ninguno de nosotros sería tan desconsiderado para jugar una broma de esta magnitud, y menos llevando una amistad desde que teníamos la edad de ingresar al kinder. Así que consideré verdad su respuesta.

Después de un rato de jugar a las cartas y tomarnos unas copas, recordamos nuestros días en la primaria, cuando a diario iban a mi casa y nos poníamos a jugar al escondite, después un compañero hizo una propuesta que al principio se nos hizo un poco infantil, pero después la consideramos una muy buena idea, lo que propuso es que volviéramos a jugar a las escondidas en el patio de mi casa, como antes.

Todos nos dispusimos a jugar y así lo hicimos. Luego de un rato de jugar, me tocó el turno de contar a mí, y pues con todo y lo que me disgustaba hacer eso, acepté.

Empecé a contar y todos se escondieron. Inicié la búsqueda de mis compañeros y los fui localizando poco a poco y uno por uno. Después, cuando me faltaba sólo uno por encontrar, fui a la cocina ya que, de pequeño, ese era el lugar favorito del que faltaba. Entré a la cocina, busqué por todos lados y no lo encontré. Me desanimé y me dispuse a retirarme cuando en el vidrio de la ventana vi la silueta de alguien parado afuera, y con toda la confianza del mundo, grité: “un, dos, tres, por Julián”. Al gritar esto, Julián salió de arriba y gritó: “equivocación”, al oírlo fuera, yo sentí un miedo enorme y salí corriendo de la cocina. Ya un poco calmado, les comenté a mis compañeros lo que había visto y ellos se quedaron sin palabras al oír todo eso.

Decidimos suspender el juego y mejor pasar a la sala a seguir con la partida de cartas, pero un compañero no se quiso quedar con la duda y dijo que se iba a fijar quién era la persona que yo había visto. Nosotros decidimos quedarnos en la sala a esperarlo y ya pasado un buen rato, Daniel regresó corriendo y pálido. Al verlo tan alterado le preguntamos que había pasado y él, casi mudo, sólo dijo: “Martín esta afuera” (martín era un compañero que había fallecido un año antes de esta reunión). Nosotros le dijimos que eso era imposible porque martín estaba muerto. Él nos contestó: “ya lo sé, pero él está afuera”. Todos nos salimos a ver si lo que nos decía era cierto, y cuando llegamos al lugar donde lo había visto, sólo encontramos un anillo que yo le había regalado en uno de sus cumpleaños. Todos nos quedamos en silencio sin decir nada absolutamente. Sólo atinamos a meternos otra vez a mi casa, y ya adentro, Luis dijo: “después de todo Martín cumplió su promesa”. Y en efecto, él había prometido que antes de irse iría a jugar su último juego de escondidas con todos nosotros, como en los viejos tiempos, y después de todo, así lo hizo, aunque ya hubiera fallecido hace un año.


Hablemos de Fantasmas... MI HISTORIA


Ayer, platicando con mi amigo del alma, Omar, hablábamos de asesinos en serie y de historias de fantasmas. Creo que nunca les había contado MI historia personal, verdad?

Bueno, por mi parte déjenme contarles acerca de un fantasma que vi en mi casa... Lo que les voy a contar realmente sucedió, no es cuento ni alucinación, ni nada por el estilo...

Estaba yo en mi departamento hace un año más o menos. Eran como las dos de la mañana, y yo (como siempre) era presa del insomnio. Mi novio tenía ya más de una hora dormido, y yo era incapaz de mantenerme quieta en la cama, por lo que me levanté, fuí a la sala y encendí la radio. Por supuesto, para no despertar ni a mi niña ni a mi novio, me puse los audífonos.

Tenía ya una media hora ahi escuchando música, cuando algo muy fuerte dentro de mi me hizo dirigir la mirada hacia la esquina de la habitación, detrás de la puerta principal. No podría decir con exactitud por cuanto tiempo me paralicé al ver lo que estaba ahi, pero fue alrededor de una canción completa...

En la esquina estaba de pie la figura de un hombre vestido completamente de negro. No pude ver su rostro, pues estaba contra la pared, pero tenía la cara vuelta hacia abajo, como si estuviese mirando el suelo.

Como estaba de espaldas, no podía verle nada más que eso, y su ropa (fuese lo que fuese) le cubría todo a excepción de las manos, que sobresalían de lo que parecía ser un largo abrigo. Las manos me dieron un pavor espantoso, pues eran tan blancas como una hoja de papel. Hay que tomar en cuenta que yo estaba completamente a oscuras, la unica luz que había era la de los botones del estéreo, y el que las manos de este... "ser", o como le quieran llamar estuvieran tan blancas que parecían emitir hasta luz propia, era bastante horrible.

Como ya les dije, estuve así no se cuanto tiempo sin poder moverme de la impresión, cuando se me ocurrió apagar el estéreo para escuchar si "eso" estaba hablando, o algo asi...

Fué fracción de un segundo en que estiré la mano hacia el botón de ON-OFF del aparato, y cuando voltié de nuevo, esta figura ya no estaba.

Mi pánico fué entonces terrible, y de un golpe aventé los audifonos para después refugiarme en la cama con mi novio, a quien abracé hasta que se me acabaron las fuerzas...

Si eso fue un fantasma, no lo se verdaderamente. Pero aunque marissa_inmortal está un poco loca, y mi estabilidad mental a veces no es muy buena, no creo realmente que me haya imaginado algo como eso.... ustedes que creen?